Lunes, 26 Marzo 2018 00:00

A las patadas

Dolarizar una economía, por las buenas y no por las malas o las peores, implica una transformación tectónica de todos sus aspectos, lo cual, a su vez, requiere de un sólido consenso político, de inmensas cantidades de divisas para aliviar las distorsiones cambiarias, y de un equipo gubernativo de primer nivel, que suscite confianza interna o externa. Nada de eso existe. No es posible, por tanto, la dolarización por las buenas. Al menos por ahora...

En su vista al estado Bolívar, Henri Falcón expuso su propuesta de la dolarización del salario para compensar la crisis económica en el país, a la vez que solicitó la ampliación de la observación internacional para las elecciones convocadas para el 20 de mayo, así como una comisión de evaluación que, de determinar la necesidad de una nueva fecha por falta de condiciones -como se ha exigido previamente- estaría dispuesto a sujetarse a lo que planteara, bien sea la ONU o la UE.

“El país se encuentra inmerso en un proceso hiperinflacionario del cual no hay indicios de que vaya a salir en el corto plazo”, expresó la firma Econométrica, en su más reciente informe sobre el traspaso del tipo de cambio paralelo a la dinámica de precios de bienes y servicios.

El salario no alcanza, de ninguna manera. Un trabajador de CVG con décadas de servicio cubre apenas 8% de la canasta básica familiar. El deterioro motiva renuncias mensuales, asegura el secretario de organización de SunepCVG, Cecilio Pineda. Los empleados se han visto obligados a buscar otros oficios para sus tiempos libres. Otros han renunciado para migrar o emprender.

En todas las industrias, el ajuste del salario 16,5% por encima del ingreso mínimo nacional no genera diferencias notables en el poder adquisitivo. Tampoco la diferencia porcentual respecto al bono de alimentación. En Venalum, solicitarán 500 mil bolívares diarios por concepto de comida

Cada vez más productos y servicios en el mercado venezolano se venden directamente en dólares o a montos en bolívares con base en la moneda extranjera. Son sumas altísimas que superan con creces el salario del trabajador venezolano. Es una muestra de la pérdida del bolívar como reserva de valor. “A medida que se acelera la hiperinflación, no quieres tener bolívares. Es una papa caliente”, sostiene el economista Asdrúbal Oliveros.

Negocios del mercado de Chirica comercializan una res por semana en promedio. Sin embargo, admiten que la gente ya no compra un kilo sino un cuarto de carne.

Los trabajadores decidieron detener las áreas, que han operado de forma intermitente este año, en reclamo por el desbalance económico que percibieron en la última quincena, correspondiente al 30 de septiembre. La paralización acumula una semana.

La única sede del banco en el estado Bolívar se encuentra en Puerto Ordaz. Mensualmente crece el número de ancianos que exigen un acceso digno a su pensión, algo que no se cumple con regularidad y lo que llevó a que este miércoles protestaran por segunda vez en el mes contra las colas, las excusas y la falta de efectivo.

En vísperas de elecciones sindicales de Sutriodics, los miembros de la plancha 4 hicieron énfasis en la necesidad de invertir en la estatal y en reconstruir los tabuladores de la empresa, consumidos por la inflación.

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