Les bastó a Tulio Luis Ramírez, obispo auxiliar de Caracas, y a Miguel Acevedo, párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, manifestar en público su desacuerdo contra el régimen madurista para que cayeran en las fauces de la vorágine: este lunes fueron citados por el Ministerio de Interior y Justicia, acusados por “instigación al odio”. El pecado que pretenden endilgarles la inquisición de Maduro tiene una base única: ambos apoyaron la condena de la Conferencia Episcopal al atropellado y abusivo llamado a elecciones presidenciales. 

 Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana acusa a Maduro de tergiversar las homilías de obispos de Lara al denunciar la corrupción.

Hasta este viernes esperarán una respuesta sobre la propuesta contractual. De lo contrario, amenazan con profundizar la protesta.