Jueves, 21 Abril 2016 00:00

Maduro intenta resucitar el control obrero para combatir la corrupción

 
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  El retorno de juntas directivas integradas por trabajadores parece un intento desesperado de complacer cuotas políticas dentro de las fábricas más que impulsar la vocería de las bases.  
     

El presidente Nicolás Maduro ha invocado el regreso del control obrero con otro nombre, en parte, para armonizar y mantener la fidelidad de un importante sector político-sindical del PSUV.

Se trata de las juntas directivas obreras, un modelo que busca acabar con el “parasitismo, con la robadera, con la corrupción que se ha generado en la distribución de lo que le pertenece al pueblo”, reclamó el jefe de Estado indignado el pasado 11 de abril.

El aparente hastío del presidente, sin embargo, no sorprendió en Guayana donde se ha errado en todo tipo de modelos gerenciales emprendidos en el nombre del socialismo.


Desde la cogestión, el control obrero, los presidentes-trabajadores, mesas de trabajo y las micromisiones, el retorno de juntas directivas integradas por trabajadores parece un intento desesperado de complacer cuotas políticas dentro de las fábricas más que impulsar la vocería de las bases.

En quienes sí levanta expectativas también genera preguntas. ¿Cómo se elegirán esos trabajadores? ¿Qué potestad tendrán? ¿Qué dirán los estatutos de la junta directiva? Y, sobre todo, ¿Quiénes serán considerados con credenciales para formar parte de estas juntas directivas?

La historia reciente

En los últimos seis años el Gobierno poco ha hecho para traducir la representación de los trabajadores en una contraloría real. El control obrero, idea nacida durante el mandato de Hugo Chávez en 2008, permitió levantar proyectos gerenciales que, en su mayoría, no prosperaron. Venezuela estaba entonces en plena bonanza petrolera y Guayana era el tubo de ensayo del socialismo.

A la larga, los dirigentes de las mesas de trabajo terminaron siendo presidentes o directivos de las fábricas, sin significar esto ningún cambio en la administración. En las que se propugnó un modelo de la mano del Partido Comunista, los grupos internos dentro del chavismo, con cierto ascenso en el entorno del entonces canciller Nicolás Maduro, terminaron barriéndolos. Caso Carlos D’Oliveira en Sidor y Elio Sayago en Alcasa.

Sin embargo, los resultados productivos durante el Plan Guayana Socialista siembran un mar de duda ante el renacer de modelos similares. Todas las empresas tienen curvas decrecientes desde que se ejecutó el ideario obrerista.

Sin estructuras

Antes que a Maduro se le ocurriera la participación de los trabajadores, la cláusula 147 del contrato colectivo de CVG Alcasa era el proyecto más cercano a la directa participación de las bases en la toma de decisiones.

     
 

 

Albert

Albert Cardozo, directivo de Caldery’s Refractario: “Creemos que retomar la figura de los directores laborales es la opción más viable”.

MarioPerez

Mario Pérez, dirigente de CVG Refractarios: “El país demanda hoy en día a los dirigentes que están pendientes de la parte social de los trabajadores, pero también de la parte productiva”.

AntonioRivas

Antonio Rivas, presidente de la Central Bolivariana de Trabajadores: “No está descartado que un secretario general pueda participar (en las juntas directivas obreras) porque es un trabajador también”.

Alejandroalvarez

Alejandro Álvarez, secretario general del Complejo Siderúrgico: “Maduro habla para adelante y para atrás, el mensaje está lleno de mentiras y no sabemos quién va a asumir esas directivas”.

 
     

Las pugnas del PSUV terminaron acabando el proyecto que comenzó Carlos Lanz en la pionera del aluminio en 2006. En 2012, con la redacción de una nueva Ley Orgánica del Trabajo, la figura de los directores laborales, electos de manera universal, directa y secreta, fue eliminada, y a cambio se ofreció una Ley de Consejos de Trabajadores que tres años después aún es una deuda.

En las empresas recuperadas que actualmente operan con el artículo 149 de la Ley Orgánica del Trabajo, Trabajadores y Trabajadoras (Lottt) han establecido un modelo que, según Albert Cardozo, de Caldery’s Refractarios puede ser referencia.

En estas empresas, que en 2012 entraron en un proceso de intervención, semanalmente hay asambleas con los voceros de cada área y los directivos electos. En fábricas pequeñas, con menos de 100 trabajadores, es un modelo viable, considera. “Yo no sé cómo funcionaría en Sidor, por eso debería retomar la figura de directivo laboral, pero aumentándolos proporcionalmente con el número de trabajadores”.

Métodos

Mario Pérez, directivo de CVG Refractarios y seguidor del proyecto oficialista, recuerda el control obrero como obreros controlados. “Solo colocaban la figura de los obreros para avalar algunas cosas pero no tenía ningún tipo de poder decisión”.

El relanzamiento ahora le causa expectativa. “La idea es muy buena”, opina, “es la esencia de la idea que el trabajador siempre se pidió”, solo si se permite, advierte, mayor paridad de los trabajadores en las juntas directivas. “Con los directores laborales, teníamos dos, pero el voto del presidente valía por dos”, comenta.

Analiza, pues, que el país requiere de trabajadores distintos. “No es lo mismo cuando se elige para una gestión sindical que cuando lo eligen para llevar las riendas administrativas de la fábrica. Es totalmente distinto (…) Nosotros los trabajadores tenemos que cambiar la forma en nosotros gestionar, tanto del punto de vista sindical como el de la empresa”.

Fuero sindical

La diferenciación entre lo sindical y lo gerencial no queda clara. En 2010 se permitió que dirigentes sindicales asumieran cargos en los directorios.

José Gil, Pedro Perales, Wilfredo Flores, Juan Campos, José Clemente Tata y otros ocuparon sillas en las juntas directivas.

El presidente de la Central Bolivariana de Trabajadores en el estado Bolívar, Antonio Rivas, evoca este período y lo resalta como el más fructífero. Aunque aún no hay nada definitivo, ha sido una condición de la Central Bolivariana de Trabajadores que se niegue el personal turista. Deben ser, dice Rivas, “técnicos que conozcan nuestras empresas y permitan tomar decisiones acertadas, inclusive, defiende, dirigentes sindicales.

- Pero la participación de dirigentes sindicales en juntas directivas ya se ensayó y no generó ningún cambio

- En el caso de Bauxilum funcionó. Se logró ese consenso entre trabajadores entre 2010 y hasta mediados de 2012. Luego cambiaron juntas directivas. Hubo otros ministros, y otros viceministros, a traer gente de otro lado y los trabajadores no trabajaron nunca en las tomas de decisiones.

Cómo elegir a los trabajadores, no es un tema decidido. Dice Rivas y coincide con José Clemente Tata, exdirigente sindical y ahora directivo de Sidor, que debe privar lo técnico y también “el compromiso que se tenga con las políticas de Gobierno”. “Debe privar lo técnico sobre lo político partidista. Son dos cosas distintas y no lo quiere entender mucha gente”, remata Rivas.

“Bauxilum tiene 3 mil 500 trabajadores. Para escoger cinco. ¿Cómo es eso? Pero es la mejor forma de que los trabajadores formen parte de la junta directiva”.

Rivas defiende el papel de dirigentes sindicales participando como patronos en las juntas directivas, pero cuestiona que los consejos de trabajadores quieran actuar como sindicatos; una organización sobre la que considera debe ponerse cuidado.  

En las empresas donde persisten trabajadores en la directiva, como en el caso de Sidor, esto no ha redundado en una mejora productiva ni mayor transparencia en la administración. Tata, sin embargo, defiende el papel de voceros de los siderúrgicos ante una instancia presidencial pese a que casi nunca se reúne.

Es eso lo que el secretario general del sindicato del Complejo Siderúrgico, Alejandro Álvarez, desconfía: el doble discurso. “Hay que ver el mecanismo, pero en general es una gran farsa. Hay un doble discurso, Maduro habla para adelante y para atrás, con un discurso lleno de mentiras”.

Con participación obrera o no, la principal traba ha sido el incumplimiento de los actuales estatutos sociales de las empresas y sus procesos internos de contraloría. Y ha sido justo en este período de control obrero, en nombre del socialismo, donde se han dado los casos de corrupción investigados por el Ministerio Público. Caso de las cabillas en Sidor, venta de briquetas y comercialización de mineral de hierro en Ferrominera Orinoco.

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