Martes, 07 Noviembre 2017 00:00

Democráticamente ¿qué?

Los gobernantes son electos por los ciudadanos dentro de un orden constitucional legal; si al asumir violan ese orden pierden toda la cuota de legitimidad que implica ser elegido bajo un sistema democrático. Esto es claro. No se les elige para hacer lo que quieran. No tienen una patente de corso que les permite burlar el estado de derecho vigente.

España vivió otra jornada de vértigo y confusión por la crisis independentista en Cataluña cuando el jefe del Gobierno regional pareció pisar el freno, pero luego descartó esa vía y ratificó el rumbo soberanista.

El presidente español afirma que no ha suspendido la autonomía catalana; Puigdemont lo acusa de humillación y de unilateral.

El mensaje del presidente catalán se emitió al final de un día intenso en el que el gobierno de Rajoy aprobó la intervención en Cataluña.

Descolocados, resignados, decepcionados… los adjetivos van y vienen de los catalanes que esperan su independencia este martes, autonomía que acariciaron por minutos.

Un día después de asomar la posibilidad del diálogo, el rey de España cierra filas con el Gobierno nacional; y los secesionistas, con su independencia.

Un día después de la tormenta sigue la tormenta, aunque ya no con enfrentamientos y con sangre, sí con el caos del ajedrez político. Las partes coinciden, al menos, en la necesidad del diálogo.

La jornada deja un sinsabor para los catalanes, para los españoles y el mundo. Legalidad y legitimidad significan según el bando político. Al final del día más de 800 heridos y escenarios más confusos sobre el futuro inmediato.