Viernes, 07 Abril 2017 00:00

Trump toma la justicia por sus manos y ataca a Siria

 
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Trump toma la justicia por sus manos y ataca a Siria Foto Archivo
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Palm Beach, Florida.- El presidente Donald Trump sostuvo que el ataque a una base aérea militar siria que él mismo ordenó es un acto de defensa de los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

“Llamo a todas las naciones civilizadas a unirse a nosotros”, dijo el mandatario desde el resort Mar-a-Lago, donde mantuvo un encuentro con el presidente chino, Xi Jinping.

“El derramamiento de sangre debe terminar. Con el ataque con gas, Siria violó los compromisos internacionales y las resoluciones de las Naciones Unidas”, agregó el mandatario.

El bombardeo de armas químicas dejó el martes 86 muertos, 30 de ellos niños.

Según los medios estadounidenses, Estados Unidos lanzó más de 50 misiles desde buques de guerra en el Mediterráneo hacia la base aérea.

Pocas horas antes, Trump y el secretario de Estado Rex Tillerson habían aumentado la presión sobre el Gobierno sirio de Bashar al Assad. El presidente le había pedido información sobre las opciones militares en el conflicto en Siria a su secretario de Defensa, James Mattis.

Washington reaccionó así al presunto ataque con gas venenoso en Siria, que el gobierno de Trump atribuye al gobierno de Al Assad y que dejó al menos 86 muertos.

Viraje de timón 

Sin aviso al Congreso, a las 8:40 de la noche (en Washington), tan solo una hora después de cenar con el presidente chino en su mansión tropical de Mar a Lago, Trump dio la orden de disparar.

Desde los destructores USS Porter y el USS Ross, en aguas del Mediterráneo oriental, los misiles Tomahawk salieron rumbo a la base aérea de Shayrat, la misma de la que habían partido los aviones que causaron la matanza de Jan Sheijun. Los proyectiles impactaron en hangares, almacenes de combustible y armas, sistemas de defensa aéreos y radares.

La decisión de abrir fuego contra las tropas de Bashar el Asad, rechazada hasta hace pocos días por Donald Trump, supone un giro radical en la política de Washington en Siria y abre una posible vía de conflicto con Moscú, principal valedor del régimen. Pero también lanza una advertencia a Irán y Corea del Norte: Estados Unidos, con Trump a la cabeza, está dispuesta a disparar contra quien cruce sus líneas rojas.

Trump ha hecho de la imprevisibilidad un arma. Durante años rechazó cualquier ataque a El Asad. “¡No ganamos nada y solo nos ocurrirán cosas malas!”, llegó a tuitear cuando en 2013 Barack Obama sopesaba una acción militar en Siria tras el ataque químico que segó la vida a 1.400 civiles. Esta misma semana, su administración insistía en evitar el choque con el régimen. “Uno escoge sus batallas; y en este caso nuestra prioridad ya no radica en sentarnos y expulsar a El Asad”, anunció la embajadora ante la ONU, Nikki Haley. (DPA | CNN | El País) 

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