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Lunes, 31 Agosto 2015 00:00

Cuatro cauchos y un cartón de huevos: el equivalente de las acciones clase B

 
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Más de 7 mil accionistas de Sidor decidieron separarse mercantilmente de la compañía a la que dieron los mejores años de su vida Más de 7 mil accionistas de Sidor decidieron separarse mercantilmente de la compañía a la que dieron los mejores años de su vida Foto Oliver González

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ClavelRangelCuatro cauchos. A Leonides Sifontes le da igual si sale con un cheque de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) o con cuatro cauchos porque para eso fue que le alcanzó el valor de 222 acciones “clase B” de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor).

Lo dice pausado y le sigue un silencio. “Los proyectos se acabaron, había muchos proyectos pero eso se acabó. Queríamos fabricar una máquina de bloques, pero nos dio lastimosamente para cuatro cauchos. Toiticos los reales allí. 35 mil bolos cada uno”.

     
 

Leonides

Leonides Sifontes, 22 años en Sidor: “Eso sí da dolor, el saqueo que le están haciendo a Sidor. Parece que hay que resignarse… y no hay ningún proyecto, por eso vendimos, agarrando aunque sea fallo”.

ArmandoSalazar

Armando Salazar, 17 años en Sidor: “Si te pones a sacar la cuenta de la acción, nos están pagando cada acción con un cartón de huevos. 750 bolívares”.

JaimeCova

Jaime Cova, 22 años en Sidor: “Hace seis años el dinero tenía un valor. Yo pensaba montar una pequeña empresa. Ahora no puedes comprar ningún equipo”.

BrunoGomez
Bruno Vásquez, 23 años en Sidor: “La inflación nos está comiendo. Lo que en diciembre eran 150 mil, hoy son ni 100 mil bolívares”.

Margarito

Margarito Alcalá, 30 años de servicio: “Me cayó del cielo, necesitaba comprar las medicinas. Eso es un gasto bastante elevado”.

 
     

Trabajó 22 años en Fundería y Moldeado de Piezas y este miércoles, cuando espera fotografiar al último en recibir el cheque por el cual protestaron durante siete años, Leonides está resignado.

Tras ocho meses de una inflación incalculable, cuya única referencia es la calle y estudios universitarios (porque el Banco Central de Venezuela se niega a publicar las cifras oficiales), sus proyectos se esfuman como los de  Margarito Alcalá, quien pensó alguna vez que al retirarse de la acería más importante de Latinoamérica podría montar un “negocito”. Algo con qué mantenerse en el pago de unas acciones de una acería, y no de cualquier empresa, sino la que hasta 2007 fue líder en el mercado siderúrgico.

Laboró durante 30 años en el área de Hornos Eléctricos, con un “candelero”, y ahora sus acciones le sirven para comprar medicinas. “Me cayó del cielo, la verdad, porque necesitaba comprar las medicinas. Eso es un gasto bastante elevado”.

Margarito, como todos los más de siete mil accionistas, supera los 60 años, sufre de diabetes, y recientemente, de las secuelas de un accidente cerebro vascular (ACV). “Por eso ya no puedo trabajador y me toca depender ahora de mis hijos”.

De una fábrica, a unos cauchos

No ha sido un proceso fácil para quienes dedicaron más de 20 años a Sidor. “Lo que da es dolor”, lamenta Leonides, “eso hay que decirlo así”, al mencionar que agradece al presidente de la CVG, Justo Noguera, por la diligencia, pero no deja de sentir dolor por el estado improductivo de la fábrica estatizada y llamada socialista en 2008.

“Hace seis años el dinero tenía un valor. Yo pensaba montar una pequeña empresa, porque se podía hace seis años. Ahora no puedes comprar absolutamente ningún equipo para instalar una empresa”, cuenta Jaime Cova, un ex gerente de la Acería de Palanquillas y la Fábrica de Tubos.

“Ese dinero no alcanza para nada. Con lo que nos pagaron, se me dañó el carro esta semana y ya prácticamente el dinero se fue allí. Vas a comprar un caucho y cuesta 70 mil bolívares. Lo compras y ya no tienes dinero. Ni siquiera me alcanza para comprar los cuatro cauchos. El proceso inflacionario y la devaluación han sido tan grandes que no alcanza para absolutamente nada”.

Por un cartón de huevos

La realidad la dibuja más tajante Armando Salazar: “Los accionistas no podemos hacer nada, porque eso no alcanza para nada porque la inflación se lo llevó. Se tardaron demasiado en pagar, se enfocaron demasiado en lo mercantil y no se pensó en la parte social”.

Agradece, como la mayoría a Noguera, pero comprende que nada puede hacerse con el dinero en el banco. “Mientras más dure allí es peor. Hay que comprar lo que sea. Más vale comprar un horno microondas que meter el dinero en el banco, compre una silla, lo que sea, porque si te pones a sacar la cuenta de la acción, nos están pagando cada acción con un cartón de huevos”.

     
 

                          La descapitalización

■ Ramsés Ulises Siverio

RamsEsSiverioLa creciente devaluación de la moneda y la demora de siete años para la cancelación del reembolso obligó a los accionistas a recalcular constantemente el valor de cada acción para evitar su descapitalización.

El último recalculo se acordó en diciembre de 2014, cuando se determinó el valor de 750,23 bolívares por acción. Sin embargo, la agudización de la crisis económica en Venezuela -inflación incluida-en 2015 hace que el pago final de esta semana, a siete meses del último cálculo, represente una alta descapitalización.

Al cierre de 2014, los activos de la acería se calculaban en 11.908 millones de bolívares; sus pasivos, en 27.235 millones; las deudas, en 11.353 millones de bolívares.

Los fondos para honrar este compromiso provienen de Petro San Félix: una alianza entre Pdvsa y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).

El quiebre productivo de Sidor hace que la empresa no tenga excedentes de caja para honrar el reembolso de los accionistas.
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Visto 3854 veces Modificado por última vez en Martes, 01 Septiembre 2015 03:13