Tres nuevos billetes se unen al torrente monetario este miércoles, pero la hiperinflación sigue adelante. “Mientras no se solucione el problema hiperinflacionario, los billetes pierden valor y quedan solo para operaciones que no se pueden pagar de otra forma como el transporte”, sostuvo el economista Oscar Torrealba.

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El Banco Central de Venezuela (BCV) anunció este miércoles la incorporación de tres nuevos billetes al cono monetario actual, que aún no ha cumplido un año de vigencia. Los tres nuevos papeles entrarán en el torrente monetario a partir de este jueves, 13 de junio de 2019, “con la finalidad de hacer más eficiente el sistema de pagos y facilitar las transacciones comerciales”, indicó la máxima autoridad monetaria.

Las nuevas piezas son de Bs. 10.000, Bs. 20.000 y Bs. 50.000 y, de acuerdo con el BCV, “vienen a complementar y optimizar el actual cono monetario, para cumplir con los requerimientos de la economía nacional”.

Hasta el martes, el billete de mayor denominación era el de Bs. 500, de modo que la incorporación del billete de Bs. 50.000 supone un salto de 9.900%, un reflejo de la pérdida del poder adquisitivo por el entorno hiperinflacionario que vive la economía venezolana.

El cono monetario vigente que el gobierno introdujo como un mecanismo anclado al petro entró en vigencia el 20 de agosto de 2018, cuando el gobierno de Nicolás Maduro eliminó cinco ceros a la moneda.

El economista Oscar Torrealba, miembro del comité académico del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), explicó -vía telefónica- a Correo del Caroní que la ampliación del cono monetario anunciada este miércoles no representa una política monetaria que contribuya a reducir el problema estructural que alimenta la hiperinflación. “Como es una medida para que los billetes tengan durabilidad y de alguna forma alcancen, amplían el cono, pero no es una política monetaria, no recupera el poder adquisitivo, no lo fomenta ni pretende eliminar el problema hiperinflacionario”, dijo.

Sostuvo que la emisión de un billete de Bs. 50.000 será insuficiente en el corto plazo, pues “no ha terminado de salir y solo puedes comprar con esa pieza un kilo y 400 gramos de carne”. “En menos de tres meses, el poder de compra de ese billete se va a reducir a la nada y la idea de un billete de mayor denominación es que tenga poder adquisitivo considerable. En otros países, ese billete de mayor denominación suele ser apreciado; pero en el caso venezolano, tenemos muchos años que no experimentamos eso y esto lo vamos a sufrir siempre en hiperinflación”, destacó.

A la par, el economista señaló que la ampliación de la familia de billetes no supone un mayor flujo de efectivo, pues la hiperinflación y el aumento en la velocidad de circulación del dinero implican que exista escasez de papel moneda. “El efectivo en fenómenos hiperinflacionarios siempre es deficiente, por lo tanto siempre va a existir esa necesidad de ampliar el valor facial para que esos billetes tengan algún sentido”, afirmó.

Entretanto, dijo, el gobierno ha seguido usando la estrategia de elevar el encaje legal de la banca en un intento de detener el crédito bancario y controlar el tipo de cambio y la inflación, pero esta táctica -reiteró- tampoco soluciona el problema de fondo sino que ahoga a la banca “y es una política altamente recesiva que desacelera aún más el producto interno bruto”.

  Conoce los nuevos billetes del cono monetario 








 
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