Trabajadores de Corpoelec que advirtieron el colapso eléctrico reiteran que la falta de mantenimiento, la obsolescencia de equipos y la corrupción llevaron a Venezuela a la oscuridad.

La advertencia de dos trabajadores de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) que tuvieron que exiliarse por la persecución del régimen, es que además del racionamiento ya anunciado por Nicolás Maduro, los apagones continuarán por el deterioro del Sistema Eléctrico Nacional, ocasionados por la falta de mantenimiento y atención a las centrales hidroeléctricas.

José Cedeño, jubilado de Corpoelec, y Damaris Cervantes, trabajadora de esta estatal, denunciaron a mediados de febrero la falta de mantenimiento en las centrales, y advirtieron lo que el 7 de marzo ocurrió, el primer apagón en todo el país.

Cedeño explicó que la falla ocurrida el 7 de marzo se produjo en los alrededores de la Subestación Malena. El incendio debajo de la línea provocó una alta temperatura en ella y ocasionó “una falla tierra con subsecuentes disparos de estas tres líneas; sumado a ello, trajo el disparo de tres unidades de 750 mv en Guri. Luego del disparo de estas tres unidades, se tuvo que parar una unidad adicional para poder controlar la frecuencia en el sitio; esta falla se produce por la falta de mantenimiento que ocurre en el Sistema Eléctrico Nacional y, además, en los corredores de línea, la maleza que crece debajo estaba muy alta”.

“La recuperación de este apagón tardó mucho tiempo porque no se cuenta en la industria con el personal capacitado, debido a la migración del personal técnico profesional con más de 15 y 20 años de experiencia. La ocurrencia de este evento viene también porque la obsolescencia de los equipos que datan de más de 40 años y la falta de mantenimiento”, agregó.

Cedeño advirtió que con cada evento de este tipo se dañan equipos como transformadores de potencia. “Esto disminuye la capacidad de transmisión de la generación hacia el centro y occidente del país, arrastrando las pequeñas plantas termoeléctricas a nivel nacional, produciendo los apagones. Estos sucesivos apagones también se vienen por falta de inversión en el sistema, las termoeléctricas no han sido atendidas en su momento. De 18.000 mv de potencia termoeléctrica instalada, solo se tiene disponible 2.500 mv, y cada vez que ocurre un evento de este tipo no se puede reactivar el sistema a través de ella porque se cuenta con una capacidad muy poca”.

“Se van a seguir suscitando los apagones, porque cada vez que ocurre un evento se dañan equipos de importancia en el sector eléctrico y se tiende a la disminución de la capacidad de atención a este sistema, porque no contamos con personal técnico capacitado. Se tiene un personal relativamente nuevo y en el proceso de recuperación cometen fallas en el momento de la conexión de carga, en los almacenes no se cuentan con los repuestos necesarios para reemplazarlos una vez dañados, y por consiguiente el sistema estará cada vez más debilitado, van a seguir ocurriendo este tipo de apagón con mucha más duración hasta que colapse el sistema eléctrico”, alertó.

En la falla del 7 de marzo, los servicios auxiliares de la planta Guri también fallaron, por lo que todo el sistema de supervisión se apagó al no tener alimentación.

Racionamiento necesario

Sobre el plan de racionamiento eléctrico, Cedeño afirmó que se trata de una aplicación obligatoria.

“El plan de racionamiento significa que al sistema no se le conectará simultáneamente toda la carga que se venía atendiendo, producto de la demanda, y por el ello el gobierno recurre a ello, para poder mantener a la población aquietada con tres-cuatro horas de luz al día”.

Damaris Cervantes, por su parte, calificó el plan como una respuesta tardía a las tantas denuncias y advertencias hechas por los trabajadores del sector eléctrico.

“Este plan de racionamiento es producto de la ineficiencia, de la corrupción, desviación de los recursos desde que el difunto Hugo Rafael Chávez Frías tomó el sector eléctrico, es consecuencia de la administración nefasta de este mal gobierno, porque nunca prestaron atención a las denuncias y demandas que hicimos los trabajadores del sector eléctrico. Ahorita, a raíz de toda la problemática que hemos venido denunciando, es que van a tomar medidas, pero estas medidas son drásticas porque están afectando al pueblo, son medidas tardías, debieron tomarlas hace mucho tiempo”, cuestionó Cervantes.

Además de la obsolescencia de equipos, falta de mantenimiento, falta de repuestos en los almacenes, Cervantes señaló que se suma la falta de recursos monetarios.

“Adquirir un equipo de esos para reemplazarlos no es cuestión de un día ni dos días, lleva tiempo, lleva una planificación; no son solo las líneas de transmisión, cada vez que hay un apagón, las máquinas son golpeadas; en la central hidroeléctrica Macagua han tenido que sacar varias unidades porque no soportan los golpes eléctricos que estas sufren”, señaló Cervantes.

Cedeño añadió que las casas de máquinas de Macagua, Guri y Caruachi se han convertido en una especie de cementerio de unidades. En el caso de Guri -indicó- hay ocho máquinas que no pueden generar energía eléctrica; en Macagua, de 20 hay seis o siete detenidas para la generación. Cada vez que ocurre el evento de falla, estas máquinas reciben un golpe muy fuerte desde el punto de vista eléctrico y mecánico en sus partes internas, y las colocan en una situación comprometedora que en cualquier momento del arranque de cualquiera de estas unidades, pudiera desmembrarse completamente”.

La tesis de sabotaje de la que se ha amarrado el régimen pierde mucha más fuerza al recordarse la militarización en las centrales hidroeléctricas, y que siempre ha existido un destacamento de la Guardia Nacional en Guri.

Sin embargo, esa seguridad reforzada no era más que un saludo a la bandera, pues aun así -denunció cervantes- “seguían permitiendo los robos de materiales estratégicos a estas centrales hidroeléctricas. Los mismos funcionarios eran cómplices (...) van a seguir con el cuento del saboteo porque es la excusa que tienen para explicar su ineficiencia e ignorancia. No hay saboteo, eso no existe, es una vil mentira, desmentimos a estos payasos que han salido desinformando a la población”.

“La tesis del saboteo se cae por sí sola, porque si tienen militarizada todas las instalaciones y continúan ocurriendo estos apagones, entonces, si hay saboteo, lo están realizando ellos mismos, porque en todas las instalaciones hay fuerzas de choque que son militares supervisando a operadores de turno”, agregó Cedeño.

En videos se ha observado a trabajadores en labores sin los debidos equipos de seguridad personal, cosa que también denunciaron los trabajadores y dirigentes sindicales de Corpoelec.

Cervantes denunció que no solo han violado la convención colectiva, sino leyes como Lopcymat. Si el trabajador denuncia, como sanción son despedidos o les quitan el salario.

“Los trabajadores que están asistiendo a planta es porque están metidos en una lista de personal estratégico, para que vayan a ejecutar su plan de mantenimiento. Si se queja es sancionado, el trabajador está obligado a ejercer sus labores exponiéndose a cualquier eventualidad que le pueda ocurrir dentro del área de trabajo. No les importa si van con zapato roto, sin uniforme, no les importa nada”, recriminó Cervantes.

Perseguidos políticos

Después de esas denuncias de mediados de febrero, en la que alertaron precisamente lo que viene ocurriendo en el país con el sistema eléctrico, no solo fue detenido y privado de libertad el trabajador Geovanny Zambrano, Cervantes y Cedeño también fueron objeto de persecución, por lo que hoy están en resguardo.

“Nuestra situación es de perseguidos políticos, los organismos de seguridad del Estado nos han perseguido a nosotros, a nuestro familiares, amigos, a vecinos inclusive, bajo amenazas de desaparecer a nuestros familiares si no nos entregamos. Vivimos en un régimen donde pretenden ocultarle la verdad al pueblo, pero el pueblo está claro de lo que ocurre en el sector eléctrico”, aseveró Cervantes.

Ella fue despedida, la notificación la recibió el jueves antes de que ocurriera el apagón en horas de la tarde.

El sábado, funcionarios del Servicio de Inteligencia (Sebin) estuvieron en casa de su hermana, en la de José Cedeño, de otros parientes y hasta de los vecinos, para poder dar con su paradero.

“Desde donde estamos seguimos en la trinchera de lucha, continuamos exponiendo la verdad sobre el sector eléctrico. Pedimos justicia por situación del compañero Geovanny Zambrano, porque estaba exponiendo la verdad del centro”. También pidieron justicia por el asesinato del ingeniero Ángel Sequea en los calabozos del Cicpc.

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