Pese a que Ciudad Guayana tuvo energía eléctrica, no está a salvo de la crisis del sector. Algunas industrias fueron afectadas por el apagón, tras un techo de consumo que mantuvo la productividad de las estatales de metales en mínimos.

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La mayoría de los sectores residenciales de Ciudad Guayana han contado con suministro eléctrico, pese a incesantes fluctuaciones de voltaje y cortes no programados menores, en medio de múltiples apagones que han oscurecido la mayor parte del país al menos en cuatro ocasiones desde el viernes 7 de marzo. “Ha sido casi un milagro tener luz cuando todo el país ha estado a oscuras”, dijo Luisa López, una ama de casa residenciada en Villa Colombia.

El milagro, precedido desde hace 10 años por un sacrificio eléctrico principalmente en las industrias de Guayana, se debe a que el suministro eléctrico de la ciudad proviene de la central hidroeléctrica Antonio José de Sucre, originalmente conocida como Macagua, con una capacidad de 2.930 MW, así como de la línea de 230 kV y 400 kV que viene de la central hidroeléctrica Simón Bolívar en Guri, en la que se han suscitado múltiples fallas este mes.

Desde Guri llegan a Ciudad Guayana cuatro líneas de 400 kV y dos líneas de 230 kV. Esta transmisión forma parte del sistema del Bajo Caroní que interconecta los patios de Guri A-B y la Casa de Máquinas II de Macagua con la Subestación Guayana B, que alimenta a las empresas básicas y se ve a pocos metros de Sidor desde la avenida Guayana.

La Subestación Guayana A también suministra la energía a 115 mil voltios, pero satisface la demanda de medianas industrias, cargas residenciales y comercios de Ciudad Guayana. “Las casas de máquinas 1 y 3 de la central hidroeléctrica Antonio José de Sucre, y la Subestación Guayana A a 230/115 kV, conforman las fuentes de alimentación del Sistema Regional A a 115 kV”, indica una nota de Corpoelec. Que la fuente energética provenga directamente de la central Macagua explica el porqué la principal localidad del estado Bolívar ha contado con energía eléctrica.

“Ese es el lugar, Guayana A y Guayana B, que tiene mayor confiabilidad de suministro por esa razón; está conectada a la fuente infinita de energía del Sistema Eléctrico venezolano, a la fuente que tiene mayor capacidad de entrega de energía y además que tiene un sistema de alimentación en esas subestaciones bastante confiable”, explicó Miguel Lara, exgerente general de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis), actual Centro Nacional de Gestión (CNG).

Sostuvo que, en ese sentido, Ciudad Guayana sigue siendo la zona que menos interrupciones va a experimentar. “Las unidades de esas centrales (Macagua-Caruachi) deben estar en condiciones similares a las que tenían antes de los apagones, ellas salen de servicio por la perturbación”, indicó. No obstante, trabajadores han alertado la falta de mantenimiento a las unidades y el déficit de insumos y equipos para las operaciones diarias.

Ciudad Bolívar, en cambio, se alimenta directamente de una línea que sale de Guri, en donde en la noche del lunes 25 de marzo explotó un autotransformador del patio de distribución que dejó sin suministro a la mayor parte del país. “Por eso es que otras zonas como Ciudad Bolívar sí están sufriendo los mismos embates que sufre el resto de la población, quizás menos que los que están más alejados en el occidente del país”, agregó.

Aunque las posibilidades de afectación en estos momentos en Ciudad Guayana son menores que en el resto del país, Lara indicó que mientras persista la inestabilidad del sistema eléctrico habrá fluctuaciones de voltaje porque el sistema eléctrico está interconectado. “Cuando hay una falla en Guri o en Guri a Malena o San Gerónimo, la tensión se deprime en todo el país y no es la excepción Ciudad Guayana que se deprime mucho más porque la demanda de Guayana B (empresas básicas) al no existir hace al sistema más inestable”.

Estas fluctuaciones se perciben con mayor fuerza en las zonas más alejadas de la red troncal como Los Andes y Zulia, dijo. “Las fluctuaciones se están sintiendo en todo el sistema con mayor fuerza que antes porque todos los equipos del sistema troncal de transmisión que se tenían para mantener las tensiones estables se encuentran indisponibles e inoperativos”, agregó.

Guayana no está a salvo

Pese a que las zonas residenciales de Ciudad Guayana han tenido suministro eléctrico, comparado con el resto del país, no significa que la ciudad industrial esté a salvo.

En 2009, en los albores del fenómeno El Niño, se puso techo a la demanda de las industrias de Guayana, de las cuales Venalum, Sidor y Alcasa eran las de mayor consumo. Entre las tres alcanzaban un consumo de 1.600 MW operando a poco más de la mitad de su capacidad instalada, de los cuales se recortó 560 MW, que bajo la bandera gubernamental del ahorro significaron la pérdida de productividad, que 10 años después no ha sido recuperada.

El primer apagón de marzo de 2019 llegó a las industrias de metales en la madrugada del viernes 8 de marzo. El resultado fue letal. Las estatales del aluminio Venalum y Alcasa perdieron las restantes 73 celdas de reducción de aluminio que tenían en servicio y se detuvieron por completo. Las briqueteras Orinoco Iron y el Complejo Siderúrgico de Guayana (Comsigua), en el que Nicolás Maduro estuvo dos días antes, se detuvieron y la Briquetera de Venezuela (Briqven), antigua Materiales Siderúrgicos (Matesi), sufrió un conato de incendio, controlado a tiempo, debido al apagón y la inestabilidad de sus procesos por la avería del generador auxiliar.

En el 2009, cuando fueron apagadas más de 300 celdas en las industrias del aluminio Alcasa y Venalum y desincorporados algunos hornos de Sidor, la demanda eléctrica de Guayana se situaba en 3.295 MW como promedio anual. Hace cinco años, el promedio anual de consumo en las industrias de Guayana se contrajo 45% a 1.824 MW, explicó el ingeniero José Aguilar en 2015.

El retroceso ha sido todavía mayor en el último quinquenio, pues el consumo dejó de ser principalmente industrial a ser solo residencial, en un contexto de paralización que hace que Ciudad Guayana esté lejos de la salvación.

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