Lunes, 22 Agosto 2016 00:00

Tokio 2020 deberá luchar contra varios contratiempos

 
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Tokio espera sortear una gran cantidad de obstáculos que se le presentan de cara a los Juegos del 2020. Tokio espera sortear una gran cantidad de obstáculos que se le presentan de cara a los Juegos del 2020.

Tokio.- En menos de cuatro años, el fuego olímpico llegará a Tokio y encenderá el pebetero de los Juegos 2020. Pero, "¿dónde está el pebetero en el nuevo estadio?", se preguntaron los organizadores en marzo. Algo no cuadraba.

Los arquitectos del estadio de Tokio se olvidaron de pensar en un lugar para el símbolo olímpico más importante. Aún quedan cuatro años para que el 24 de julio de 2020 se inauguren los Juegos, pero ese contratiempo demuestra que siete años quizás sea poco tiempo para que los anfitriones se organicen. Y si además la concesión se investiga por posible pago de sobornos, el júbilo inicial desaparece rápido.

También Río de Janeiro experimentó en carne propia que la realidad es muy diferente a las alegres imágenes de los videos de promoción. Los Juegos en la ciudad carioca fueron recibidos con esperanza en un Brasil en crecimiento, pero meses antes de la ceremonia inaugural faltaba de todo: las sedes deportivas se terminaron en el último momento, en la Villa Olímpica las obras prácticamente se acabaron con los atletas dentro y el dinero no alcanzó para todo. Pero, ¿quién podía prever la difícil crisis política y económica en la que se sumió Brasil?

También Tokio experimenta ahora las complicaciones de ser organizador. La capital japonesa se impuso el 7 de septiembre de 2013 en la elección en Buenos Aires a Madrid y Estambul. Desde que investigadores franceses se toparon con pagos sospechosos de alrededor de 1,8 millones de euros en torno a la fecha de la concesión, Tokio tiene un auténtico problema de imagen. El Comité Olímpico Nacional y el Gobierno reaccionaron lentamente hasta que se puso en marcha el apoyo.

El presidente del comité organizador, Yoshiro Mori, aún tiene tiempo de corregir defectos y subsanar contratiempos. El revuelo en torno al estadio olímpico muestra cuál es la índole de los problemas. El arquitecto Kengo Kuma, al que se le encargó la obra en diciembre, dice que en la licitación no se hacía mención a ninguna fuente para el fuego.

Su diseño fue elegido después de que el primer ministro Shinzo Abe rechazara en julio de 2015 los planes originales de la arquitecta iraquí-británica Zaha Hadid por un tema de costos.

El proyecto de Hadid costaba alrededor de 252.000 millones de yenes (unos 2.200 millones de euros), casi el doble de lo previsto inicialmente. El proyecto del arquitecto japonés, en cambio, cuesta 149.000 millones de yenes.

Las obras empezarán en diciembre de este años y, según la oficina de Kuma, estarán terminadas en noviembre de 2019, dos meses antes de la fecha establecida por el Comité Olímpico Internacional (COI) y siete meses antes del inicio de los Juegos Olímpicos, que llegarán a Tokio por segunda vez después de 1964. Pero ya está en duda que se vaya a cumplir el cronograma previsto.

Más allá de eso, estuvo el escándalo con el logo olímpico, que tuvo que ser sustituido hace un año porque el diseñador Kenjiro Sano lo plagió, al parecer, de un belga.

Por otra parte, Tokio se impuso con la promesa de la ubicación favorable de los estadios cerca del centro de la ciudad. Pero ahora se está pensando en trasladar un poco más lejos algunas instalaciones deportivas.

De hecho, hay funcionarios que incluso quieren trasladar los partidos de primera ronda del softbol y el béisbol a la prefectura de Fukushima, al norte de Tokio, y, por lo tanto, cerca de la controvertida central nuclear cuyo núcleo comenzó a derretirse después del tsunami de marzo de 2011.

Por lo demás, son muy criticados los gastos. El presupuesto original era de 450.000 millones de yenes, dice el periodista de Tokio Takashi Uesugi. "Pero los costos podrían aumentar a hasta dos y tres billones".

Uesugi se postuló a fines de julio para el cargo de gobernador de Tokio. Al final ganó la ex ministra de Defensa Yuriko Koike, que ahora es la primera mujer en gobernar la capital japonesa. Koike, que prometió volver a revisar todos los costos, recibió el domingo la bandera olímpica durante la ceremonia de clausura de Río 2016.

Ahí, en el estadio Maracaná, Tokio 2020 realizó una presentación que causó enorme sensación. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, sorprendió al aparecer disfrazado de "Super Mario", uno de los personajes más conocidos de los videojuegos japoneses.

El jefe de Gobierno nipón se quitó el disfraz después de aparecer en mitad del estadio y sostuvo una bola roja que simbolizaba aparentemente el sol naciente de la bandera japonesa.

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