La “tribu” llegó a Valencia con la misión de avanzar de manera directa, mientras que los Navegantes no quieren jugar el comodín

Valencia.- “Regresaremos para volver a jugar en el ‘Chico’, de eso pueden estar seguros”, soltó con firmeza Niuman Romero, capitán de Caribes de Anzoátegui, el tercer triunfo seguido de la Tribu contra Navegantes del Magallanes, en Puerto La Cruz.

Los indígenas regresaron a su parque, luego de perder dos encuentros en el Estadio José Bernardo Pérez y una vez más lucían contra las cuerdas, pero protagonizaron una soberbia reacción y voltearon la serie. Ahora viajan a Valencia arriba 3-2, con la intención de seguir avanzando y acceder a las semifinales. Solo necesitan un triunfo más.

“Sufrimos dos derrotas fuertes, en especial la primera. En la segunda pudimos competir un poco más. Pero sucedieron cosas que en ocasiones uno no se explica por qué ocurren, pero son parte del juego”, evaluó el manager Omar López. “Pienso que fue un problema de enfoque, de concentración en algunos momentos del juego. Al día siguiente estábamos libre, estuvimos conversando en el aeropuerto, de vuelta a Puerto La Cruz. Lo hice individualmente con algunos de los muchachos. Rouglas (Odor, coach de banca) también habló con ellos. Luego, antes del tercer juego, hice un meeting con el equipo y entendí que el ánimo estaba en alto. A pesar de las dos derrotas, muchos habían pasado la página al día siguiente. Comentábamos entre nosotros mismos qué debíamos hacer con el pitcheo, cómo debíamos lanzarle a ciertos jugadores y a quién debíamos neutralizar, de quien debíamos preocuparnos un poco más. Muchos me decían estamos dos abajo, pero esto no se ha acabado”.

El pitcheo que había sido vapuleado por la poderosa ofensiva de los bucaneros, tras recibir 21 carreras, 16 de ellas limpias en 16 innings (9.00), se repuso, en especial los abridores.

Magallanes ligó para un lánguido .196 (de 97-19) en los tres encuentros en la choza indígena y apenas sacudió ocho extrabases, entre ellos un jonrón, su principal arma, y sin corredores en los senderos.

Entre tanto, los abridores de Anzoátegui mejoraron de un horrible promedio de 24.30 carreras limpias, en 3.1 entradas, a un sólido 3.18, en 11.1 capítulos. Mientras que la ofensiva siempre encontró batazos oportunos de Astudillo, que decidió el quinto juego con cuadrangular, y Luis Jiménez, clave en el cuarto desafío; además de Rafael Ortega, Tomás Telis y Orlando Arcia.

“Preparé una reunión previa a la práctica del tercer partido, en la que les hablé para saber cómo estaban los ánimos, el ímpetu guerrero, el corazón fuerte que tenemos ante la adversidad para salir adelante y superar obstáculos. En los últimos años, no ha importado el resultado, damos el todo por el todo”, continuó su exposición López. “No podíamos entregarnos, pues esa es la identidad y la reputación que tenemos. La respuesta fue buena. Les hice un análisis de los juegos en Valencia a los muchachos. Hicimos todo lo posible para perder y poco para ganar, cometimos muchos errores físicos y mentales, no estuvimos preparados para hacer las jugadas de rutina. Desde el punto de vista del pitcheo no estábamos ejecutando, los lanzadores estuvieron muy pasivos a la hora de ejecutar y fallaron. En innings clave, regalamos los turnos, siendo muy agresivos contra envíos fuera de la zona. Así que les hablé. En la vida, cuando asumes el reto de algo que quieres obtener, tienes que pagar un precio, sólo tienes que decidir cuándo y tener determinación. Si estábamos 2-0, es como si nos encontrábamos cero a cero, era ir juego a juego. La preparación comenzó desde el final del meeting y el comienzo de la práctica. Los muchachos se enfocaron cómo iban a batear y quien lanzaba. Todo mejoró”.

Entonces, los brazos del Magallanes fueron vulnerados en los momentos clave, mientras que sus antagonistas en el montículo hicieron ajustes.

Para Juan Carlos Gutiérrez, que ahora cumple funciones de cerrojo para Caribes, fue de radical importancia silenciar a Delmon Young. El Productor del Año apenas pudo disparar dos inatrapables en 10 turnos legales y su cuadrangular fue solitario.

“Fue fundamental” dijo “Bola 8”. “El ánimo de este equipo es realmente sorprendente, nunca se cae, ni siquiera en el más adverso de los resultados. Ni en Leones, ni en los equipos que he reforzado anteriormente había visto un ambiente como el que se vive en el dugout de este equipo”.

“Este equipo no se rinde se rinde, se divierte jugando. Ahora que estoy aquí comprendo muchas cosas. Ahora sé por qué ganan”, agregó el taponero.

Con la barrida contra los filibusteros, Caribes llegó a 10 victorias consecutivas en postemporada como home club, sin incluir la final de la 2017-2018, una racha que comenzó en el segundo juego en semifinales ante Águilas del Zulia celebrado en 2016. Mientras que ha salido airoso en un total de 15 de sus últimos 19 desafíos en esta etapa.

“Ganar en casa es siempre es importante. Aquí jugamos mejor ante nuestra gente, que también se contagia de la energía que dejamos en el terreno de juego y ellos, con su apoyo, nos motivan a jugar un buen beisbol”, indicó Rafael Ortega.- Por lvbp.com

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