Viernes, 31 Enero 2014 00:00

Representatividad de los primeros días del mes de enero para nuestros abuelos

 
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El final de la jornada, Vincenzo Busciolano, 1905. El final de la jornada, Vincenzo Busciolano, 1905.

Para nuestros ancestros las fases lunares han sido factor de representación influyente favorable o desfavorablemente para ciertas actividades relacionadas con las siembras de plantas de cultivos u ornamentales, también los primeros 12 días del mes de enero eran o aún son representativos para nuestros abuelos por ser considerados como “las pintas de los doce meses del año”.

Rosa Corzo                                     
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Así como para nuestros ancestros las fases lunares han sido factor de representación influyente favorable o desfavorablemente para ciertas actividades relacionadas, por ejemplo, con las siembras de plantas de cultivos u ornamentales; también, los primeros 12 días del mes de enero eran o aún son representativos para nuestros abuelos por ser considerados como “las pintas de los doce meses del año”; es decir, creían, y muchos aún consideran, que los primeros 12 días del año representan el factor climático regente de los doce meses del año o el indicador de la predicción sobre la variación climática o meteorológica de cada mes del año.

Los abuelos le daban el nombre de cabañuelasa a este método tradicional para predecir el tiempo atmosférico a largo plazo. Este nombre es originario del sur de España transfiriéndose hasta América por medio del proceso de colonización; sin embargo, las predicciones climáticas a través de los primeros doce días del año son variantes de una cultura a otra y, por supuesto, de acuerdo con el espacio geográfico donde puedan ser determinadas.

Muchos de nuestros abuelos consideraban, y hay quienes todavía consideran, que estas predicciones eran o son utilizadas para efectos de los cultivos, previsión en los viajes y hasta para la elaboración de remedios caseros en conjugación con las fases lunares. A modo de ejemplo, si el día 08 de enero resultaba ser un día muy lluvioso, entonces el octavo mes del año correspondiente a agosto (según el calendario solar; ciclo que describe la Tierra alrededor del Sol) sería lluvioso y podría incidir en la germinación rápida de los cultivos o en su inundación produciendo grandes pérdidas.

Desde el punto de vista científico, las cabañuelas han sido muy criticadas por carecer de precisión o de sentido a la hora de obtener predicciones sobre el tiempo meteorológico, y han sido alegados los siguientes motivos:

1. No se puede realizar una predicción correcta observando solamente el tiempo de un lugar concreto, ya que el tiempo no evoluciona de forma independiente en unos sitios de otros, sino que, por ejemplo, un tormenta que se formó a miles de kilómetros puede llegar hasta nosotros y cambiar un día soleado en muy poco tiempo. Hay que tener en cuenta que la atmósfera es un sistema caótico, por lo que cambios pequeños en lugares remotos pueden acabar teniendo efectos muy grandes en la meteorología local.

2. Los días prefijados para las mediciones son totalmente arbitrarios. La creencia frecuente de que la Luna (y, por tanto, el calendario litúrgico) está relacionada con la meteorología no tiene base alguna, ya que la influencia de la luna sobre la atmósfera es insignificante. Por mucho que la Luna afecte a las mareas marinas, las mareas atmosféricas son mínimas. Tampoco se corresponde con la realidad, ya que los datos reales no muestran relación alguna entre los ciclos lunares y el tiempo, a diferencia de otros ciclos, como las estaciones del año.

Pese a las mencionadas críticas científicas, lo cierto es que nuestros abuelos ponían en prácticas sus empíricos conocimientos climáticos y, por lo tanto, no sería tan descabellado pensar en su aplicación sabiendo que les funcionaba o aún les funciona; esto tomando en cuenta que en tiempos no tan lejanos nuestros antepasados no tenían acceso a las predicciones meteorológicas precisas por medio de las tecnologías que ahora conocemos. Así, se puede decir que la experiencia en el campo de predicciones climáticas resultaban o resultan acertadas, lo que da cabida al refrán popular: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” y a las palabras del siempre recordado Oscar Yanes: “Chúpate esa mandarina”.

Visto 8650 veces Modificado por última vez en Miércoles, 06 Agosto 2014 18:08

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