Sábado, 09 Noviembre 2013 21:26

Calma en la ciudad

 
Valora este artículo
(0 votos)

La página cultural del CIELA. Centro de Investigaciones y Estudios en Literatura y Artes de la Universidad Nacional Experimental de Guayana. Año 1 – Nº 16 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Roger Vilain

Salir a la calle es como salir a la selva. Ya lo dijo Héctor Lavoe. En la naturaleza el mundo es una carrera de 100 metros planos y quien no se apura termina por ser pasto de ciertos jugos gástricos. Salir a la calle es entrar a una Caja de Pandora.

Días atrás, en plena selva de cemento, el rostro agresivo de la cotidianidad se me puso enfrente justo cuando tomé un taxi. Pegada a la guantera la calcomanía de un fortachón gritaba con furia: ¡Pague primero y hable después! Pagué, claro, y luego anduve mudo hasta llegar a mi destino.

Otro tanto me ocurrió en el por puesto, un Malibú oxidado que me puso de patitas en Upata. La agresividad cambió a manoseo léxico, a morronga de palabras entremezclados con ganas de reír: Soy viejito, pero subo y bajo, decía la pegatina en la puerta del chofer. Y a un lado del volante, en el tablero: La virginidad enferma gravemente, vacúnate. De entre los carros de alquiler, las perreras y busetas, el mundo de la poesía en ocasiones queda a pocos pasos. Ahí descubrí a Diomedes Díaz, poeta mayor, al edulcorado Arjona, poeta de a ratos, y al vanguardista reggaeton. Nada, por supuesto, como Una cerveza la trajo a mí, de ese filósofo de la modernidad que resultó ser Pastor López, para darse cuenta de una buena vez que la vida es un racimo de flores y que Horacio, el latino, tenía toda la razón: hay que colgársele hasta del último segundo, hay que aprovechar el día y dejarlo exhausto. Carpe diem que lo demás es cuento.

A veces me da por usar el transporte público a manera de escudo defensor. Subo a la unidad y ese universo, que es un agujero negro en plena calle, te traga por completo. Es una práctica que llevo a cabo cuando voy a Upata los fines de semana o en los días de vacaciones. Entenderá usted que jamás lo hago en Puerto Ordaz, sencillamente porque una perrera (pregúntele al alcalde) resta demasiado a la experiencia mística que me he atrevido a exponer en estas líneas.

Una buseta es el receptáculo de las pasiones amorosas, de los odios reprimidos o los sueños incumplidos. Recuerdo aquella maravilla que cubría la ruta Centro-Bicentenario, allá en mi pueblo, en la que nomás ponías el pie adentro y te sentabas, la calcomanía de una mujer con tetas como el Himalaya invitaba a no ensuciar el bus, que era de todos. O aquella otra, amarilla y negra, cuya modestia sólo arrojaba la frase que rezaba "El papi de todas las mamis, móntate pa' que aprendas". Todo un dechado de frescura, de sabiduría por poquísimas monedas.

Ni el Lexotanil, ni la valeriana, ni la manzanilla. El Prozac ni en broma. Subo a una buseta y la calma se apodera de mi espíritu. Las de Upata, que son las mejores, cumplen al dedillo su doble función de traslado y de sosiego, con el añadido, claro está, de que ahorran en gastos de diván y demás hierbas. Les estoy por completo agradecido. Inmensamente agradecido.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


Escritores en su tinta

Ángel Gutiérrez

Las mujeres latinoamericanas también tienen su espacio en la poesía, una muestra de ello es la poeta cubana nacida en 1922, Carilda Oliver Labra. A pesar de haberse graduado en Derecho, se dedicó a la escritura poética, una escritura sensual y amorosa llegando a ganar numerosos premios en su país, como el Premio Nacional de Poesía en 1950 y el Premio Nacional de Literatura en 1997, entre otros. De sus obras podemos mencionar: “Al sur de mi garganta” de 1949, “Versos de amor” de 1963, “Se me ha perdido un hombre” de 1993 y “Libreta de la recién casada” de 1998. A continuación disfruten de uno de sus poemas:

Elegía

Los besos se me han vuelto telarañas,

la casa se ha venido abajo,

se derrumba;

ya está rota,

aunque tiembla entre gajos y vitrales.


Abierta como madre

la aluden los crepúsculos;

es un desierto borrado por mis pies

que no siguen a nadie.

He claveteado estas persianas

para que no examinen la agonía,

el polvo es mi señor.


Sepultada

por gatos y papeles

jamás sospecharán que vivo.

@agape270984


Viaje al centro de la lengua

Diego Rojas Ajmad

La música nos sirve como trasmisora de sentimientos; además a través de ella aprendemos nuevas palabras y formas de pronunciación. Sin embargo, muchas veces nos encontramos con que esas palabras y frases van en contra de la gramática. Los errores gramaticales en las canciones son como pequeños ruidos que afean hasta la melodía más sublime.

Hay muchos ejemplos de errores ortográficos y gramaticales en las canciones. En esta oportunidad sólo les transcribiré dos. El primer ejemplo lo tenemos con Ricardo Arjona y una canción titulada Dime que no. En ella el cantautor dice a todo pulmón: Dime que no y lánzame un sí camuflajeado....

Podemos deshojar todo el diccionario, revisar cada una de las definiciones y nunca encontraremos la palabra camuflajeado. La conjugación correcta del verbo camuflar es “camuflado”, por lo que la canción debería decir: dime que no y lánzame un sí camuflado.

Otro ejemplo lo encontramos en una canción de Oscar de León, titulada Llorarás. Dice la conocida melodía: Llorarás y llorarás, sin nadie que te consuele, así te darás de cuenta que si te engañan duele.

No existe en la gramática el “darse de cuenta”. Esa preposición “de” está demás. Lo correcto debería ser Así te darás cuenta de que si te engañan duele. En versiones recientes de la canción, Oscar de León quiso enmendar el error y ahora dice: así te darás tú cuenta que si te engañan duele.

Agucemos el oído, prestemos atención a las canciones, y de seguro saltará un error desde lo más recóndito de las melodías.

@diegorojasajmad

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Realizadores:

Jatniel Villarroel (Coordinador)

Carmen Rodríguez

Roger Vilain

Carlos Espinoza

Fabiola Mendoza

Ángel Gutiérrez

Diego Rojas Ajmad

Visto 6098 veces

Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Edgarlis Peñaloza, de un año, y Ángel Grillet, de tres meses, son las nuevas víctimas del hambre. Con ellos, son seis los bebés qu...

En la Venezuela de la democracia recién estrenada, esta mujer se empecinó en que la modernidad también debía llegar a través del a...

El concejal Armando Betancourt hace referencia a la deficiencia de los servicios públicos en el municipio El Callao, en la víspera...

El guión del cineasta José Zamora centra su historia en la comunidad de Campo Rojo, reflejando la tradición de niños que se lanzan...