Sábado, 14 Enero 2017 00:00

Un entorno de vicios y obsesiones

  Ernesto Vivas
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Para mí, ver una película es como ir a un parque de diversiones. Mi peor miedo es hacer una película que la gente no piense que es un buen paseo. -Darren Aronofsky

Ernesto Vivas

Con un repertorio bastante limitado, pero que ha logrado transmitir una intensidad única, el estadounidense Darren Aronofsky se alza como uno de los directores de renombre en la industria cinematográfica, con filmes que han calado en las mentes del público y recibido el aprecio de los críticos.

Sus seis largometrajes puedo catalogarlos como controvertidos, un tanto extraños, pero interesantes en todo su núcleo. Sus historias son simples excusas para construir y desarrollar personajes bajo una serie de temáticas específicas, y muy bien que lo hace. Gozan de vitalidad y emociones que logran transmitir la naturaleza humana en todo su esplendor.

Aronofsky juega con la inspiración y la influencia de los mejores. Sus filmes muestran, con bastante claridad, la complejidad psicológica y el realismo de personajes por parte del fallecido Satoshi Kon; el surrealismo fantástico de Lynch; el misticismo poético de Jodorowsky; la perfección visual de Kurosawa; y un poco del humor sin precedentes de Polanksi.

Las obras de Aronofsky están llenas de obsesiones. Su fascinación por retratar las adicciones y sus infinitas variaciones crean una atmósfera de familiaridad e intimidad, capaz de interiorizar las luchas internas de sus personajes en el público. Tal efecto ha sido posible gracias a la maravillosa musicalización de Clint Mansell, quien se ha encargado de brindarle composiciones inigualables a todas sus películas.

Su ópera prima, “Pi: fe en el caos”, es una obra bastante densa. La incapacidad de colocarla dentro de los parámetros clasificatorios convencionales la convirtió en un filme de culto entre cinéfilos. Su atmósfera surrealista y uso de música electrónica, como si de Lynch se tratara, envuelve al público en la obsesión de su protagonista, Max Cohen, por desvelar el verdadero significado del número pi, para entonces explicar los patrones en los que se basa la naturaleza humana.

Trailer de Pi: fe en el caos

El segundo trabajo de Aronofsky se convirtió en un clásico de culto instantáneo. Basada en la novela de Hubert Selby Jr, “Réquiem por un sueño” nos muestra, con una crudeza indiscutible, las adicciones del humano; no solo a las drogas ilegales, sino también a las legales, al amor, la esperanza y a la televisión. Son personajes dañados que dejan atrás ambiciones y sueños por caer en ese depravado mundo. Sus planos presentan un dinamismo impresionante, y se pasean entre la realidad y la ficción de manera frenética.

“La fuente de la vida” ha sido, quizás, una de sus obras más criticadas (junto a Noé). Es una mezcla entre drama psicológico y fantasía. El miedo a la mortalidad, el orgullo, la religión, el sacrificio y el significado de la inmortalidad son algunos de los temas que toca. Dividida en tres historias, la lucha obsesionada de su personaje contra la mortalidad explora la espiritualidad y la naturaleza de alguien que debe aprender que la muerte es parte de la vida.

Aronofsky nos deja atónitos con “El luchador”, una de sus obras más aclamadas, tanto por el público como por la crítica. Es una historia sencilla con un personaje bastante complejo, interpretado por un resucitado Mickey Rourke. Su dirección logra infundir una gran carga emocional al mostrar la vida de un luchador que no ha podido dejar su pasado atrás; alguien dedicado a revivir sus viejas glorias y reacio a aceptar su verdadero yo.

“El cisne negro” es una cinta salvaje. Su locura asfixia al público y no le permite voltear la mirada. Es un verdadero viaje mental que nos adentra en el mundo de la psicosis a través de la danza clásica y de la mente de su protagonista, Nina Sayers, quien le consiguió a Natalie Portman la estatuilla a la Mejor Actriz. Su narración es poesía pura, y construye un grandioso juego de sensaciones con el espectador. Es un baile que desearás que nunca termine.

El cine de Aronofsky siempre ha incomodado. “Noé” generó bastante controversia entre sus seguidores y para algunos creyentes del Antiguo Testamento. Su personaje principal, Noé, interpretado por Russell Crowe, permite un recorrido vívido por sus diferentes estados de ánimo y moralidad. La creencia, el cuestionamiento, la ira y la desobediencia son parte de la psicología compleja del personaje. Nos demuestra que el hombre contiene, casi de manera innata, tanto inocencia como maldad.

Trailer de Cisne Negro (2010)

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