Este lunes pobladores reconocieron dos cuerpos hallados en la mina La Saba. Familiares de los asesinados no han recibido los cuerpos para dar sepultura.

Este lunes hallaron otros dos cuerpos de víctimas de la masacre de Ikabarú, ocurrida la noche del viernes 22 de noviembre en el sector pemón N° 7, una comunidad mixta del municipio Gran Sabana.

El coordinador nacional de Pueblos Indígenas del Foro Penal, Olnar Ortiz, informó que pobladores reconocieron los cuerpos y los identificaron como Cristian y Cristóbal Ruiz Barrios.

El crimen es atribuido a la banda del Ciego, cuyos sujetos armados llegaron a la comunidad preguntando por Cristóbal y gritando “llegó la banda del Ciego”. Sin embargo, caciques del pueblo pemón no descartan que en lugar de un enfrentamiento entre bandas, el grupo armado tenga relación con el Sebin y Dgcim, y pretendan simular la disputa entre sindicatos mineros para apoderarse del oro en la zona.

Hasta este lunes, los familiares de las víctimas no habían recibido los cuerpos. Estos seguían en el pueblo de Ikabarú. El alcalde (e.) en Gran Sabana, José Alejandro Barreto, alegó que esto obedecía a las averiguaciones y exámenes forenses.

“No se murieron del corazón, murieron con plomo. La Policía técnica tiene que hacer las averiguaciones”, dijo Barreto, al tiempo que aseveró que pronto identificarán a los responsables “caiga quien caiga”.

Barreto admitió también la vulnerabilidad en vías alternas de acceso al municipio, con lo que justificó el ingreso de grupos armados, pese a la serie de alcabalas militares que existen para llegar al sur de Bolívar.

“Hay alcabalas militares e indígenas, pero tenemos varios accesos, por el aeropuerto, por el río, por la frontera, y por allí pueden avanzar. Sí hay seguridad, pero por donde es la carretera original. Es como que quiere ir a Colombia y no tiene pasaporte, pasa por cualquier trocha de esas”, alegó.

Además de la masacre de Ikabarú, otro hecho que mantiene la atención en Gran Sabana es el primer caso confirmado de fiebre amarilla en la comunidad de Kamarata. Alberto Monte de Ocas, un indígena de 46 años, estuvo dos meses hospitalizado en el Ruiz y Páez, en Ciudad Bolívar.

Para Barreto, la enfermedad pudo haberla adquirido en Brasil. Esto por el hecho de los constantes viajes de los indígenas para comprar alimentos y medicinas, lo que evidencia las carencias en el municipio.

Con ello admite, además, las fallas en el sistema de salud. Si bien señaló falta de control sanitario para la salida e ingreso a Venezuela, no es menos cierto la falta de inmunización en el país, en especial en estas zonas vulnerables. Luego de confirmarse el caso, Gobernación activó una jornada de vacunación y despistaje de fiebre amarilla en Kamarata.

 

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