“El hecho cultural está en la gente y en lo que pueda aportar al país”, destacó el periodista y profesor de la UCAB Guayana Juan Manuel Carvajal.

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La apremiante necesidad de despertar la conciencia ciudadana para rescatar la identidad cultural regional fue el centro del debate inicial en el día de cierre del XVIII Foro Guayana Sustentable, este viernes, en los espacios de la Universidad Católica Andrés Bello, campus Guayana (UCAB).

El jueves, el espacio de discusión se centró en el debate en torno al Arco Minero del Orinoco, nuevas oportunidades de desarrollo para la región y soluciones, para dar paso este viernes a la reflexión del rol del ciudadano en esta dinámica actual que reta y urge de acción.

En el primer conversatorio, Juan Manuel Carvajal, periodista y profesor de la UCAB Guayana, destacó que desde el quehacer cultural y partiendo del reconocimiento es posible construir el país, pero aseveró que el rol del ciudadano es fundamental para que el derecho cultural se defienda.


La disertación del comienzo consistió en una disertación sobre el ámbito cultural
         

“Terminamos un año donde a nadie le dolió que se terminaran de robar la estatua de la Paternidad que fue reconocida Patrimonio de la Ciudad por el mismo gobierno en el 2017, terminamos un año con una Sala de Arte Sidor cerrada”, dijo. “El hecho cultural está en la gente y en lo que pueda aportar al país”, agregó.

La periodista y también profesora de la casa de estudios Oriana Faoro, resaltó que el país cuenta con un Ministerio de Cultura, y Ciudad Guayana con un Instituto Municipal de Cultura, pero no hay gestión cultural, situación que se conjuga con la apatía ciudadana. “El Ecomuseo del Caroní está abandonado y junto a la Sala de Arte Sidor eran los espacios donde podíamos disfrutar el arte porque Ciudad Guayana no tiene teatro municipal (…) Hay un problema de gestión gubernamental, sí, pero la falta de conciencia está presente, ni siquiera los movimientos políticos están llamando la atención. Creo que es el momento de los ciudadanos”, expresó.

“El tema no es buscar El Dorado, sino buscarnos a nosotros mismos. Es reencontrarnos, es conocernos. Es poder profundizar en esa diversidad cultural tan amplia y hermosa que tiene la Región Guayana porque no solo es Bolívar, también tenemos que hablar de Delta Amacuro y Amazonas como una región que necesita comunicarse”, afirmó el director de la Escuela de Comunicación Social de la UCAB Guayana, Oscar Murillo.

Señaló que al resultado del buen proyecto industrial, que dio pie a la creación de las empresas de metales de Guayana, le falta la segunda parte: “la construcción de la ciudadanía, pasar de dejar que el Estado haga a asumir el protagonismo nosotros los ciudadanos para modelar esa ciudad que queremos (…) lo que tenemos por delante es levantar la Guayana que deseamos”.

Linoris Fermín, docente de Gestión de Empresas Turísticas de la UCAB Guayana y parte de la directiva de la Cámara de Turismo del estado Bolívar, planteó que el turismo puede ser la nueva ventana para el entendimiento humano y una vía para reforzar la cultura y construir identidad. “A pesar de todas las circunstancias vamos en el camino correcto para reconstruir el país”.

Faoro reflexionó sobre la necesidad de no olvidar que Ciudad Guayana es la ciudad más planificada y un baluarte del país y una de las urbes mejor planificadas de Latinoamérica, solo comparable con Brasilia. “Los ciudadanos no podemos dejarlo perder”, manifestó.

El Callao, cultura y sabor

En el segundo conversatorio, centrado en la cultura de El Callao, Framya Orsini, cronista del municipio El Callao, indicó que hablar de El Callao es hablar de un pueblo sui géneris por su cultura y la dicha divina de haber sido formado por grupos migratorios de todas las latitudes.

El Callao está en uno de los ejes del Arco Minero del Orinoco, en los que la anarquía minera se ha acrecentado, desconfigurando la esencia de la localidad conocida por su calipso y su particular gastronomía.


Pernalete: “La violencia es aprendida”
         

“Es un terruño muy particular, un pueblo batallador que ha pasado por altas y bajas, pero siempre se ha mantenido firme en el tiempo porque los callaoenses consideramos que estamos forjados por duro cuarzo pero que tenemos un corazón de oro, pero no ese oro que brilla en la tierra sino un oro que nos hace espontáneos y salir y batallar contra las dificultades”, destacó.

Manifestó que no hay documentos oficiales que indiquen cuándo nació El Callao, lo que la hace señalar que “es un pueblo huérfano de padre y madre”, pero presumen que fue fundado entre 1850 y 1859, siendo el brasileño Pedro Joaquín Ayres el primero en encontrar oro.

“Tuvimos la suerte de que gracias a Dios llegaron grupos migratorios con deseos de trabajar y que llevaron mano de obra calificada. Muchas personas dicen que entraron por Trinidad y Tobago, se residenciaron en Sucre, posteriormente pasan a Ciudad Bolívar y luego a El Callao. Yo tengo una hipótesis. ¿No sería más factible que entraran por Demerara (actual Guayana) y la zona en reclamación? La migración que llega a El Callao fue de ingleses y franceses sobre todo con mano de obra no sería más lógico pensar que entraron por Demerara”, explicó.

La multiculturalidad le otorga a El Callao un carácter especial, con el carnaval y calipso que nacen como forma de protesta y una amplia gastronomía que incluye no solo el pelao, las domplinas y el yinyabié, sino también el jugo de berenjena, el pan de madama, el pudin de verdura, sauce, monkey pi, entre muchos otros.

“En El Callao todo se ha desvirtuado, pero no perdemos la esperanza de rescatarlo (…) Batallar por un pueblo como El Callao no es difícil, es duro… pero no decaigamos”, finalizó, comprometiéndose antes a dictar un taller de gastronomía callaoense en la UCAB Guayana.

La jornada matutina la cerró la educadora de Fe y Alegría Luisa Pernalete, quien explicó la importancia de la paz en el contexto venezolano actual. “Debemos recordar que la violencia se aprende”, resaltó. Cerró su intervención destacando que la lucha contra la violencia debe ser tenaz antes de entonar una canción navideña, basada en el aguinaldo Corre, caballito, adecuada al país actual.