El XVIII Foro Guayana Sustentable comenzó este jueves en los espacios de la UCAB Guayana como un espacio de discusión en torno a los daños del Arco Minero, pero también como una ventana de oportunidades más allá del extractivismo.

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El XVIII Foro Guayana Sustentable subió el telón este jueves en la Universidad Católica Andrés Bello, campus Guayana (UCAB) con una amplia disertación sobre la búsqueda de un modelo de desarrollo para Guayana, más allá del rechazado Arco Minero del Orinoco, cuyas consecuencias sociales y ambientales fueron expuestas. Fue ventana también para la presentación de oportunidades en la región, corazón de la Amazonía venezolana.

El vicerrector de la casa de estudios, Arturo Peraza, resaltó que Guayana es cada vez más un universo de preguntas y respuestas “sobre el país que tenemos y queremos”. “Guayana se convierte en tierra de profecías, un lugar desde el cual Dios habla (…) Cada vez que miro a Guayana, mi sensación es que pasa un poco lo que pasa en la Biblia. El juego se jugaba en Jerusalén y llamativamente no se jugó en Jerusalén”.

“Tengo la percepción de que quizás queremos golpear los ojos sobre Washington o estamos preocupados por aquellos que se llevaron miles de dólares o queremos voltear la vista sobre Caracas y el juego político que allí se genera, pero cuando uno ve Guayana ve un mundo de oportunidades”, dijo, al recalcar que el Foro Guayana Sustentable, en su edición 18, quiere ser profecía, “no para contarnos solo el dolor, sino las oportunidades y dónde podemos abrir una brecha, qué es el Reto País, qué significa emprendimiento y cómo transformar este país. Lo que queremos es hablar de la esperanza pero no vaga y sin fundamentos, no para comer flores, sino consciente”.

“Guayana sí encierra un Dorado”

La conferencia central del foro estuvo a cargo de Eduardo Buroz, ingeniero agrónomo y miembro de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, quien destacó que “Guayana sí encierra un Dorado para Venezuela”.

“Guayana es la Venezuela del futuro. Geopolíticamente significa la apertura al Atlántico, la relación con el norte de Brasil, una disponibilidad de recursos en términos de biodiversidad, potencial hidroeléctrico, riqueza minera, belleza turística, oportunidades agrícolas y pecuarias, recursos farmacéuticos, representa también diversidad cultural e interculturalidad”, resaltó.

         
Esta es la programación del Foro Guayana Sustentable este viernes

También representa, dijo, oportunidades, expectativas y una historia diferente a la del resto del país muy poco conocida y que invita a sustituir la explotación voraz de los recursos mineros como ocurre dentro y fuera del territorio bautizado por el Ejecutivo como Arco Minero del Orinoco por una práctica con racionalidad y armonía con el ambiente, superar los elementos del primitivismo y preservar los recursos naturales por sus importantes servicios ambientales. “Hacer comprender que esa riqueza nos beneficia a todos es un reto de gran envergadura”.

Buroz sostuvo que existe una conciencia nacional del modelo de desarrollo para Guayana, que se basa en el desarrollo sustentable. Planteó como estrategias procurar la prosperidad económica usando el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales; valerse del ordenamiento del territorio como un instrumento de gestión ambiental que permita identificar usos apropiados del territorio en atención a sus potencialidades; mantener la investigación científica y tecnológica para usar más eficientemente los recursos disponibles; ser socialmente justos y asumir el compromiso con las generaciones futuras; respetar la biodiversidad y conservar las condiciones físico-naturales que otorgan a las cuencas su función hídrica.

Con estas estrategias, resaltó, se pueden establecer varios escenarios de desarrollo para Guayana. En primer lugar, mencionó que se podría pensar en un desarrollo de cuarta generación con alta tecnología y explotación de especies de alto valor farmacéutico e industrial; rescatar proyectos exitosos que hayan sido desarrollados en la región; la coexistencia de la pequeña minería con la minería industrial, la hidroelectricidad y el desarrollo forestal abierto al sector privado, así como la Corporación Venezolana de Guayana fortalecida con la participación del sector privado; “el sector universitario de Guayana fortalecido para dar impulso a la investigación local; asumir la agroforestería y el restablecimiento de opciones rentables y sustentables; los pequeños productores tender a cultivar rubros de alto precio y demanda garantizada en el mercado nacional”, dijo.

“Las ciudades tecnológicas enclavadas en la Orinoquia pueden proveer el equilibrio humano y su capacidad adaptativa a la generación de la segunda mitad del siglo XXI”, agregó, al tiempo que puntualizó que el foco va dirigido a la preservación de las necesidades básicas, a la recuperación de los territorios degradados, a la estabilización de las poblaciones mineras y las poblaciones indígenas y sus espacios ancestrales, a la producción de energía hidroeléctrica, al conocimiento de los recursos mineros y naturales con aplicación farmacéutica. “Con ese tipo de desarrollo se puede privilegiar al turismo”, afirmó.

Mientras tanto, minería y violencia

Pero, mientras estos modelos se construyen, la minería ilegal que se esparce en el sur de Bolívar sigue dominada por estructuras conocidas como pranatos mineros, que han desplazado a la autoridad legal y han pasado a asumir roles que no les corresponden.

César Romero, miembro de la Plataforma contra el Arco Minero, presentó el estudio sobre la dinámica de la minería a pequeña escala como sistema emergente, una investigación realizada con Francisco Marfil, en la que detalla que en 2017 había de 90 mil a 130 mil personas dedicadas a la minería, según habitantes de la zona.

Precisó que entre 70 y 80% del oro extraído en Bolívar va a receptores ilegales medios en países e islas cercanas, y receptores grandes en Estados Unidos, Europa, países árabes, Asia e islas Malvinas. Solo 20% va a estructuras legalizadas que venden al Banco Central de Venezuela, dijo.

Resaltó que si el minero quisiera salir de ese ciclo se encontrará con la falta de oportunidades para desarrollar otras actividades, un factor que no solo ha acrecentado el atractivo de la minería por su rentabilidad sino que indica que la transición a otro modelo debe ser planificada y progresiva.

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