Al menos en cuatro puntos de la ciudad hubo manifestaciones con tranca de vía. Personas con más de 10 horas en cola y más exigieron resolver las fallas en el suministro de combustible.

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Luis Lezama llegó a las 5:00 de la mañana a una ya larga cola para surtir combustible en la estación de servicio Caura, ubicada en la avenida Guayana en las adyacencias del Centro Comercial Ciudad Alta Vista II. A las 12:00 del mediodía no había llegado la gandola a la gasolinera y las opciones para surtir eran escasas. A las 2:00 de la tarde desistió de la kilométrica cola, que no se movió ni un centímetro pues no hubo suministro.

La falta de suministro generó que los conductores protestaran con el cierre de varios tramos en el Paseo Caroní, específicamente en el semáforo del Centro Comercial Naraya y el adyacente a Residencias Los Jabillos.

No fue el único punto de reclamo. También hubo reportes de manifestación en la avenida Las Américas en las adyacencias de la redoma de Chilemex, así como en el semáforo próximo a la estación de servicio El Guamo en el Paseo Caroní, en los alrededores de la redoma La Piña y en la avenida Los Trabajadores en la parroquia Unare.

Personas consultadas percibieron que el suministro este jueves fue más deficiente que en los últimos días, debido a que varias estaciones no recibieron gandolas y las que lo hicieron contaron con un promedio de 13 mil litros de combustible, que permiten abastecer un promedio de 350 vehículos particulares.

“Esto va de mal en peor”, dijo David Ríos, un conductor que empezó a hacer la cola desde el miércoles en la tarde. “El plan de surtido por placa es un fracaso, no funciona porque el problema no es de control sino de abastecimiento”, agregó.

Entretanto, las intensas fallas de suministro de combustible superan las tres semanas y la única medida gubernamental ha sido la implementación de un plan de venta de acuerdo con el terminal de la placa del vehículo. A la par, el abastecimiento es de 30 litros en promedio por carro, lo que se agota en menos de una semana y obliga a volver a formar colas.

En este contexto, el litro de combustible se cotiza en el mercado de reventa entre 2 y 3 mil bolívares, por lo que llenar un tanque de 40 litros implica un gasto de al menos 80 mil bolívares, el equivalente a dos salarios mínimos de un trabajador venezolano.

En Santa Elena de Uairén, en el municipio Gran Sabana fronterizo con Brasil, el suministro se mantiene en apenas 20 litros por vehículo.

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