Muchos dejaron de asistir este lunes a sus trabajos por no contar con suficiente combustible. El déficit de transporte público es mayor y los taxis se limitan a rutas cercanas.

Como todo el país, Ciudad Guayana no escapa a la creación de grupos en WhatsApp para dar y recibir reportes sobre el suministro de gasolina en las diferentes estaciones de servicio; hora, si están surtiendo, longitud de la cola y cualquier irregularidad.

Los que llegan a pernoctar en las colas pasan hasta 12 horas o más; otros por lo menos ocho horas si la gandola no ha llegado; después del suministro podrá pasar hasta tres horas, dependiendo de su lugar en la cola.

Aunque la cuenta de Twitter de Pdvsa denuncia que se trata de un fake news, la realidad sobre la falta de combustible es evidente. Los conductores pierden toda una mañana y hasta la tarde haciendo una cola para surtir su vehículo de gasolina, a veces sin tener éxito, por lo que han limitado movilizarse hasta, incluso, faltar a sus lugares de trabajo.

“A mi carro le queda un cuarto de tanque. El fin de semana intenté echar gasolina, pero qué va, las colas eran como de 500 carros y no había llegado la gandola, y no me podía poner a rodar mucho el carro por miedo a quedarme accidentada. Hoy (lunes) no fui al trabajo”, contó Ana María Vargas.

Si de por sí el transporte público es deficiente, la falta de gasolina lo ha intensificado. No se ha paralizado, pero el tráfico es mucho menor. Los taxis optan por hacer solo rutas cortas, cuya tarifa mínima y más económica no baja de los 10 mil bolívares. Si es de noche la tarifa aumenta de 30 mil y hasta 50 mil bolívares dependiendo la distancia.

No falta quien se aproveche

Por otra parte, la crisis es aprovechada para la reventa de combustible y venta de puestos en las colas de las estaciones de servicio. Cada bidón de 20 litros de gasolina cuesta alrededor de 20 mil bolívares en efectivo.

Ninguna autoridad ha dado la cara para asumir el porqué de la falta de combustible en gran parte del país. El gobernante regional Justo Noguera Pietri, por su parte, ha limitado sus acciones a preocuparse para que “nadie se colee” en las filas.

Además de la militarización en las estaciones de servicio, comunicó que directores de la Gobernación estarían supervisando y que, además, -según la filtración de un audio- contaba con personal de inteligencia para detectar si alguien se coleaba o permitía el surtido en bidones.

En la Base Aérea Teófilo Méndez fue instalada una estación móvil para funcionarios de las diferentes instituciones del Estado. La nueva directriz fue que en cada gasolinera se ubicara a tres personas de la tercera edad para que sean escoltadas hasta la base aérea y poder surtir en este punto.