Viernes, 12 Mayo 2017 00:00

“No queremos sobrevivir: queremos vivir y morir tranquilamente en Venezuela”

 
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Más de 30 cruces llenaron el jardín de la UCAB Más de 30 cruces llenaron el jardín de la UCAB Fotos Oliver González
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“La patria ya nos espera/ defenderla es nuestro afán/ Loyola siempre en la lucha/ por un nuevo despertar”.

Hay que imaginarlo siendo uno de los cientos, o de los miles, quizás, que entonaron el himno Loyola. Porque Miguel Castillo, asesinado en la protesta contra Nicolás Maduro el miércoles, era Loyola del Colegio San Ignacio, de Caracas.

La entonación del himno, una escena que no estuvo exenta de llantos, fue el tributo por parte de los egresados de otro colegio de la misma institución ignaciana, el Colegio Loyola-Gumilla, de Puerto Ordaz. Fue en uno de los jardines de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), sobre un cielo tercamente grisáceo.

Miguel Castillo fue el eje referencial de la actividad que organizó el Movimiento estudiantil como tributo a los asesinados desde el comienzo de las protestas en contra del afianzamiento dictatorial de Nicolás Maduro.

El simbolismo imperó. El simbolismo de esas muertes, que estuvieron representadas por cruces: cada una con un nombre inscrito, el de cada una de las víctimas.

PRINCIPAL2Ex estudiantes del Loyola cantaron el himno en honor a Miguel Castillo

Sufrir y avanzar 

- ¿Jairo Ortiz?

- Ausente.

- ¿Carlos Moreno?

- Ausente.

- ¿Albert Rodríguez?

- Ausente.

La secuencia se repitió más de 30 veces: el sacerdote jesuita Oscar Buroz pronunciaba un nombre, el nombre de alguien que debería estar vivo para decir presente. El nombre que ahora estuvo en las noticias. El nombre que ahora está en una lápida. El nombre de un asesinado por quien hay que responder con una palabra: ausente. Como fue este jueves en la tarde.

“No es justo”, repitió Buroz. No es justo, insistió, porque la historia de esas cruces se reproduce en Venezuela ya ni siquiera por la inacción de un gobierno que se visualiza incapaz de frenar la delincuencia, sino que también actúa, en son represivo, para enfrentar a quienes les resulta antipático.

PRINCIPAL3Buroz: “Y no es justo: son muchas familias que están sufriendo”

“Y no es justo: son muchas familias que están sufriendo y esta tarde, como un gesto de nuestras universidades, quisimos hacer ese gesto de decir que no queremos olvidar por qué se confronta una situación como la que se está confrontando”, dijo Buroz.

“Padre nuestro que estás…”. Todos de las manos. “Llevo tu luz y tu aroma…”. Casi todos llorando. “Gloria al bravo pueblo”. Todos resignados. El momento no permite -coincidieron- ser estáticos, sino estoicos.

Arreciar

Jefferson Jraije, estudiante de Derecho y coordinador del Movimiento estudiantil de la UCAB Guayana, sostenía varias de las cruces. Reflexionaba mientras, sobre una convicción: “debemos arreciar la protesta, decirle al gobierno: mira, asesinaste a uno de nosotros pero ahora vamos a seguir exigiendo justicia por la muerte de nuestros hermanos y vamos a seguir persistiendo en nuestras acciones de calles para que se haga justicia”.

Andreas Bacouros, estudiante de Comunicación social, una vez finalizada la misa, coincidió: “hay que reafirmar todo lo que se viene realizando en la calle, en las universidades, en los distintos grupos sociales en cuanto a lo que tiene que ver con la lucha”. Es decir, continuar en la calle.

PRINCIPAL4Los estudiantes reafirmaron su convicción de continuar en la calle

“Pero también es un asunto de recuperar los valores que se han perdido en la sociedad. Nos quieren prohibir, si se quiere, un derecho constitucional que es pedir que haya un cambio: la gente no quiere sobrevivir, la gente quiere vivir en Venezuela y morir tranquilamente en Venezuela”.

Vestido con una franela deportiva del Colegio Loyola Gumilla, también había entonado el himno: “marchar, marchar, marchar, marchar”.

Marchar.

Lo que no podrá ya hacer Miguel Castillo.

Lo que no podrán hacer los asesinados por la represión.

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