Luego de 28 años como trabajador regular, en 2008 decidió participar en las elecciones del Sunep-CVG hasta llegar al cargo de secretario general de la organización y empezar a sufrir la persecución de Hugo Chávez y de Maduro contra el movimiento sindical.

Ramón Gómez perdió casi todo en un año. La sede de la organización que preside, el Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos de la Corporación Venezolana de Guayana (Sunep-CVG) y su cargo como trabajador activo de la corporación.

Ahora sigue siendo el secretario general de un sindicato sin sede, a ratos un taxista y un comerciante de alimentos en la que fue la ciudad emblema del movimiento sindical de Venezuela.

Pero no siempre fue así. Gómez, un técnico superior universitario en administración de empresas, llegó como muchos en 1986 a Ciudad Guayana a trabajar a la casa matriz con el cargo de Contador I. Con el tiempo fue uno de los fundadores la gerencia de Licitaciones y Contratos de la CVG y ascendió a cargos como Contador II y Administrador de contratos I, II y III, en proyectos como el de la autopista que conecta Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz, Puerto Ordaz y Upata y la construcción del puente Angostura entre los estados Bolívar y Anzoátegui.

Luego de 28 años como trabajador regular, en 2008 decidió participar en las elecciones del Sunep-CVG, donde fue electo como secretario de acta y correspondencia entre el período 2008 y 2011. Allí llevó la agenda de actividades del sindicato y control de archivos y correspondencias que pasaban por la agrupación de trabajadores, en tiempos del impulso del control obrero aupado por Hugo Chávez dentro del Plan Guayana Socialista 2009-2019.

En 2013, en plenas manifestaciones por la discusión de los contratos colectivos y la necesidad del movimiento sindical de recuperar las organizaciones, se lanza como secretario general del sindicato, resultando electo con un 78% de los votos.

Firmó el contrato colectivo en 2014, cuando la CVG era presidida por el general Carlos Osorio; participó en protestas desde 2015 por el cumplimiento de los contratos colectivos y en 2018, junto a otras organizaciones, Sunep-CVG lideró las protestas en contra de la imposición de las tablas salariales, que aplanó la defendida meritocracia en las empresas básicas.

Desde entonces, Sunep-CVG, junto a otros sindicatos, participan en la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela, una de las pocas plataformas aún en pie en defensa de la libertad sindical. El liderazgo de la organización lo han hecho blanco de las represalias del régimen de Nicolás Maduro, que ha usado distintos mecanismos para silenciar al movimiento sindical en el país, como el que le aplicaron a Gómez: jubilación forzada y hostigamiento policial.

Aunque apeló su caso ante la Inspectoría del Trabajo (dirigida ahora por un exsindicalista militante del Psuv) y en los Tribunales del trabajos, sigue sin respuesta.

A pesar de la persecución y la paralización de la mayoría de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana, Gómez sostiene: “Este país va a volver a la prosperidad bajo otro modelo económico, bajo otro sistema político y sobre todo y por supuesto bajo otros gobernantes”.

 
 

Editorial Roderick