Arturo Peraza, vicerrector de la UCAB Guayana, explica la integración de un protocolo de prevención y atención de acoso y violencia sexual; la sostenibilidad y el rol de la universidad en la compleja realidad regional.

El 11 de agosto de 2020 la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) aprobó el Protocolo para la Prevención y Atención en casos de Acoso y Violencia Sexual en vigencia desde el 15 de septiembre.

    Hay que tener una visión país en términos de cómo podemos salir del entrampamiento en el que hemos entrado hoy en día y levantar un proyecto alternativo, que nos pueda volver a levantar y volver una sociedad productiva y democrática”.

Es la primera universidad en el país que implementa este tipo de protocolo, y significó un gran paso luego de denuncias en redes sociales en contra de un profesor de esta institución, por presunto acoso sexual a estudiantes.

El vicerrector de la UCAB Guayana, padre Arturo Peraza, destacó este hecho como un proceso de aprendizaje que permitió a la institución a adaptarse a nuevos estándares y brindar una respuesta ante una realidad de la que no siempre se habla y tiende a normalizarse erróneamente.

- ¿Cómo la institución se adaptó al clamor estudiantil para brindar atención en materia de acoso y violencia sexual?

- Hubo un primer proceso de respuesta en la universidad a un factor detonante, que fue la aparición de unas denuncias por acoso sexual por parte de un docente. Esto nos enseñó muchas cosas, porque la universidad no solo se quedó con que había que hacer una investigación, además teníamos que dar un paso adelante y después entender que había un problema de fondo, que más allá de la veracidad o no del señalamiento que se hacía, recibía un abordaje mucho más institucional.

Se aportó una fortaleza. Es la primera universidad que crea un protocolo en torno a este tema y eso llevó todo un proceso que significó creación de una comisión entre Caracas y Guayana, para discutir el objetivo y normas del protocolo. Esa comisión era del más alto nivel del Consejo Universitario y el Consejo de Extensión, con la idea de que pudiéramos integrar los hechos y tener una visión compartida de los elementos que tenían que incluirse en ese protocolo.

No solo sanciones

Peraza agregó que el protocolo no se basa solo en sancionar conductas, sino en prevenir y evitar acciones que signifiquen acoso o violencia sexual.

   
Peraza valora los aprendizajes que permiten fortalecer la modalidad a distancia y ofrecer así una respuesta inteligente para un sistema mixto

“El protocolo no busca solo establecer un conjunto de actos que se declaran como falta reglamentaria y, por tanto, suponer un conjunto de sanciones. Claro está, eso está allí, pero sería muy pobre. El problema fundamental era tener un conjunto de medidas que fueran preventivas y que significan, entre otras cosas, procesos de formación en torno a este tema, y eso nos brindó una especial sensibilidad en torno a este tipo de tópicos del que normalmente no se quiere hablar. Y justamente porque no se habla mucho, no se previene. Justamente porque hay mucho silencio y supuestos en torno al tema, en el fondo lo que se está haciendo es que no se logra ni educar ni prevenir”, agregó.

Para la creación de este protocolo se hicieron consultas a otros existentes en América Latina, que sirvieron de base para elaborar la propuesta finalmente aprobaron el 11 de agosto de 2020 y entró en vigencia el 15 de septiembre.

- La iniciativa del instrumento fue aplaudida. ¿Cómo ha sido la integración de la comunidad ucabista a este protocolo?

- La integración se dio en el mismo proceso de aprendizaje. Hubo participación estudiantil, docente, Consejo de Extensión de Guayana. Se empieza con todo un proceso de información en torno a las temáticas abordadas por el protocolo. Tenemos que involucrar a toda la comunidad universitaria, estudiantes, profesores, personal administrativo. De hecho, en los nuevos contratos que se están firmando con el personal administrativo que está ingresando, hay una cláusula específica en relación con este protocolo sobre prevención y atención en caso de acoso sexual.

- ¿Cuáles son los parámetros a seguir para la prevención del acoso sexual y que no se convierta en un problema mayor?

- Lo que queremos es evitar llegar a esa situación en la medida que eso pueda ser posible. Hay un capítulo dentro del mismo protocolo, que le llamamos “De las políticas de prevención y atención”. Todo un capítulo con varios artículos en esta temática. Para nosotros es importante, primero, un plan de información, comunicación y formación. Lo primero es informar a la comunidad el contenido de este protocolo y cómo se tramitan procesos.

Una cosa es que las personas que eventualmente pudieran ser víctimas de este tipo de situaciones tienen que tener un canal, por dónde tramitar, con quién hablar, qué puede hacer. Incluso, formarnos en torno a qué significa la palabra acoso y violencia, porque a veces se tiende a normalizar conductas que no son normales y se tiende a decir que no está mal cuando sí lo está.

En términos de formación se están abriendo un conjunto de talleres obligatorios al personal. Todo el personal tiene que estar informado y formado, y tiene que firmar un acta que conste que ha recibido la formación. Se les está dando a los directores, y estos a su vez tienen que bajar esto a todo su personal. Además, hay unas comisiones dedicadas a esta finalidad.

Protección a toda la comunidad ucabista

El vicerrector de la UCAB Guayana reconoce que “la cultura venezolana tiende a normalizar conductas que en realidad no deberían estar permitidas, pero también eso requiere generar una sensibilidad, porque no puedes imputar conductas si antes no has dejado en claro que este tipo de conductas no son aceptables”.

“La lógica del protocolo es cómo protegemos a toda la comunidad ante tipos de conductas que puedan significar acoso o violencia sexual” | Fotos cortesía UCAB Guayana      

Destacó también que el protocolo protege a toda la comunidad, tanto a estudiantes como al personal. “La lógica del protocolo es cómo protegemos a toda la comunidad ante tipos de conductas que puedan significar acoso o violencia sexual. Debo señalar que una de las medidas disciplinarias que en un momento se tuvo que tomar en la universidad tuvo que ver con un acto de acoso de un grupo de estudiantes a una docente”. 

“Este modo automático de pensar que el único que puede acosar a un estudiante es un docente o jefe, sí, normalmente ocurre así, estamos conscientes y lo señalamos, pero también hay que indicar que la otra posibilidad existe y hay que proteger a toda la comunidad de lo mismo”, agregó.

La universidad tiene también un plan de evaluación sobre la eficacia de este mecanismo. Por otra parte, Peraza informó sobre el procedimiento que realizó la institución en relación a las denuncias que dio pie a que se plateara esta iniciativa.

“En el caso del profesor que fue señalado por supuestos hechos de abuso, hubo una investigación. Al profesor se le separó de la materia, se invitó a toda persona que tuviera información a formalizar sus denuncias y presentar elementos que fueran probatorios. Debo decir que nadie formalizó nada ni se presentó ninguna prueba. El profesor fue separado de la materia para evitar que se dijera que estaba influyendo, que tenía una condición de poder o había razones de temor por las cuales no se podía hacer esto”, destacó.

Adaptación del estudio a distancia

Como en todo el mundo, la UCAB también tuvo que adaptarse a la modalidad a distancia para la continuidad de las clases ya en curso, y seguir brindando formación en los próximos meses.

- ¿Cuál es el aprendizaje que ha tenido la institución bajo la modalidad de clases a distancia, que para la mayoría, tomó de sorpresa y de manera improvisada?

- Hemos hecho cantidad de encuestas a docentes y estudiantes en términos de saber cómo se percibe Todos prefieren la presencialidad en líneas generales, aunque muchos han ido descubriendo las ventajas que también presenta esta oportunidad.

En Venezuela, las dificultades de  conectividad -que no depende de la universidad- genera una especial situación que tenemos que confrontar que a universidades en otras latitudes no les ha tocado, pero por encima de ello tendríamos que decir que el hecho de que tuviéramos una plataforma propia, que los docentes pudieran aprender a usar una plataforma virtual y pudieran empezar a establecer un modo de trabajar bajo ese sistema, estamos logrando que el docente entienda cómo llevar una clase a través de un sistema virtual y que efectivamente han ido aprendiendo.

Eso se refleja en la estructura de planificación y en la evaluación por parte de los estudiantes a los docentes. Si bien no lo logramos al 100%, creemos que hay un porcentaje muy interesante de docentes que han sido positivamente evaluados por los estudiantes. Evidentemente, como siempre pasa, hay un cuerpo de docentes que lamentablemente les cuesta adaptarse más o no terminan entendiendo los cambios, hay resistencia al cambio, todo eso aparece, es natural. La experiencia ha sido positiva, significa que ha habido un proceso de adaptación.

Aprender a dar clases

Una de las cosas que destaca Peraza es que se aprendió a dar clases y no solo dar material.

    El vicerrector destaca los esfuerzos para evitar el colapso “en el que lamentablemente han entrado las universidades públicas, porque no se les brinda presupuestos justos”

“En la mayoría de los casos los docentes utilizaron sistemas como Podcasts, charlas a través de WhatsApp, Zoom que se usó masivamente. Es impresionante las visitas de la plataforma Zoom, incluso la misma plataforma de la universidad Módulo 7, para brindar cursos y clases. Módulo 7 permitió que hubiera un control que ahorita se ha reforzado. La universidad aprendió a manejar control de presencia de clases y lo que está haciendo cada docente. Lo estamos afinando para ayudar al docente a ser más eficiente”.

Si bien considera que no se pasará a un sistema 100% a distancia, cree que hay un conjunto de aprendizajes que permiten fortalecer esta línea y ofrecer una respuesta inteligente para un sistema mixto.

“Podemos reducir ciertos niveles de presencialidad, justamente atendiendo a los diferentes conflictos que tenemos en la región, y poder diseñar trabajos a distancia a la vez que acompañen lo presencial. Los chicos que hoy están estudiando se enfrentarán cada vez más a ese modelo. No hablo de una mala noticia, tenemos que aprender y enseñarle a nuestros jóvenes a moverse en esta modalidad del siglo XXI, porque es la modalidad en que ellos van a ejercer su profesión en el futuro, y esto es lo que los ayudará a ser profesionales exitosos en término global”, afirma.

- ¿Cómo la UCAB enfrenta la crisis universitaria en el país? Por una parte, las universidades públicas están en ruina, y las privadas han tenido que sincerar costos debido a la hiperinflación. Esto dificulta estudiar una carrera universitaria en Venezuela.

- La situación de crisis nos está arropando a todos. La Universidad Católica ha visto una reducción en el número de sus estudiantes que ha sido significativa. Lo que tratamos de evitar es el colapso en el que lamentablemente han entrado las universidades públicas, porque no se les brinda presupuestos justos. El problema de la sustentabilidad es un problema central. En el caso de la UCAB, prácticamente el 80% del presupuesto se va en salarios de todo el personal. Dentro de ese marco de sustentabilidad, la universidad está tratando de hacer lo que puede con su estructura de becas.

Lo otro es que las universidades privadas no pueden asumir la carga de las universidades públicas. El Estado tiene una responsabilidad fundamental, es al que le corresponde responder a esto. Nosotros colaboramos y por eso ponemos becas y ayudas económicas. Pero si han colapsado las universidades públicas por mala gestión económica del Estado, lamentablemente lo que ocurre es que las universidades privadas no estamos en capacidad de asumir el peso que debería llevar el Estado. Podemos colaborar pero no asumir el peso.

- ¿Cuál es el aporte que puede hacer la institución ante las diferentes complejidades en la región?

- La universidad tiene que formar, más allá de informar. Es brindarles herramientas que le permitan sumarse al siglo XXI que es globalizado, y es un mundo que se mueve en la estructura virtual, y profesionalmente que no se mueva en esos términos no va a poder enfrentar exitosamente el siglo XXI.

Necesitamos, además, formar gente con sensibilidad y desarrollo del país que pueda superar el caos que hoy estamos viviendo. Eso supone una sensibilidad especial hacia los sectores populares.

Inevitablemente si has percibido las herramientas de formación que has recibido en este contexto, eres un privilegiado. Eso no significa algo malo, significa una responsabilidad, es lo que necesitamos transmitir a nuestros jóvenes. El hecho de que tu familia, gracias a Dios, pudo costearte estudios, o te dieron una beca, o te facilitaron alguna otra manera los estudios, eso te facilitó un privilegio y un privilegio es una responsabilidad en términos de competencia que estás adquiriendo para ser un profesional, pero también en términos de poder ayudar a la sociedad a que se desarrolle como un todo.

Hay que tener una visión país en términos de cómo podemos salir del entrampamiento en el que hemos entrado hoy en día y levantar un proyecto alternativo, que nos pueda volver a levantar y volver una sociedad productiva y democrática.

 
 

Editorial Roderick