Durante los últimos dos años al menos 12 cafeterías han abierto sus puertas en Ciudad Guayana, según el consultor de café Jesús Bottini. Este auge apuesta por un cambio en la cultura guayanesa ofreciendo espacios para el deguste de este mítico grano.

@joelnixb

   

Guayana fue la cuna del café
en Venezuela


Originario de Etiopía, en 1730 ingresó a Venezuela a través de misioneros españoles que sembraron cafetos en la cuenca del río Caroní

Remontándonos a la historia del café, este es originario de la provincia de Kaffa, en Etiopía, y aunque por muchos años los árabes no permitían exportar los granos, en 1616 los holandeses consiguieron llevarse algunos cafetos -la semilla del café- a su país y cultivarlos en invernaderos. En 1699 los esparcieron por sus colonias, logrando convertirse años después en los principales exportadores de estos granos a Europa.

Según la Organización Internacional del Café (OIC), también fueron los holandeses quienes trajeron los cafetos a América Central y América del Sur; primero llegó a Surinam en 1718, luego a la Guayana Francesa y a Brasil.

Y, aunque muchos guayaneses podrían no conocer esta historia, el primer cafeto que llegó a Venezuela fue sembrado en la cuenca del río Caroní por los misioneros españoles en 1730. De acuerdo con el Instituto Merideño de Desarrollo Rural, fue traído de Brasil y “desde Guayana el cafeto se difundió a la gobernación de Caracas cerca de 1740”. En 1776 ya había cultivos en Cumaná y Río Caribe y en 1780 los cultivos se esparcieron por el occidente del país.

Entre 1909 y 1919 Venezuela fue el segundo productor de café a nivel mundial, por debajo de Brasil. Y hasta 1985 el país ocupó el tercer lugar entre las naciones productoras de café. El sabor del café venezolano se caracteriza por su dulzor y acidez y los granos nacionales más reconocidos se bautizaron bajo el nombre de café Maracaibo, en honor al puerto donde eran trasladados para la exportación.

Claro, oscuro, con leche o algún otro ingrediente, los cafés han seducido paladares, están presentes en la cotidianidad y les han brindado momentos únicos a miles de personas en el planeta. No en vano es la bebida más consumida en el mundo luego del agua. En Ciudad Guayana, la cultura del café ha tenido un gran auge en los últimos años y cada vez hay más lugares donde degustarlo.

Desde que Ciudad Guayana era una polis industrial, los ciudadanos tenían la costumbre de reunirse para tomar un guayoyo, un negro o con leche en alguna panadería para conversar, leer el periódico y pasar un rato diferente. Pero desde hace algunos años degustar un café puede convertirse en una experiencia.

Jesús Bottini, miembro instructor autorizado por la Speciality Coffee Association (SCA), consultor de café y cofundador de Avocado’s Café & Bistro, explicó en una entrevista con Correo del Caroní que el auge de la cultura del café en la ciudad se debe en parte a que personas que antes dependían de las empresas básicas, han emprendido en otros negocios tras el declive de estas.

“Es una tendencia histórica en las cafeterías, esto pasó en Europa en la apertura de más cafeterías a raíz que se iba dejando el negocio manufacturero, y ese efecto se ha visto en Puerto Ordaz que era una ciudad netamente industrial, pero este parque se vio desmejorado. De hecho, soy una representación de ello porque soy ingeniero mecánico de profesión y trabajé en distintas empresas de la ciudad y hemos vivido la realidad del deterioro de las empresas básicas”, expresó.

Bottini explicó que los negocios cafeteros son pensados, planificados y se ha entendido que para ofrecer una buena propuesta hay que tener una preparación, capacitar y entrenar al personal. Que ya no solo venden café, sino sus especialidades y ofrecen experiencias sensoriales, como pasó con el vino. La palabra barista, indicó, era algo desconocida por muchos pero que ahora al hablar de ella las personas la relacionan rápidamente con el café y eso es un indicador de cómo ha evolucionado esta cultura.

“Pude ver cómo clientes llegaron por un con leche y en el tiempo se hicieron consumidores de marrón y marrón fuerte, sin duda un indicador de que cuando entregas calidad en la materia prima y hay conocimiento en la preparación, el consumidor querrá más presente el sabor del café que de la leche”. Comentó que entre los cafés más solicitados en la ciudad están con leche, marrón, guayoyo y el famoso entreverao, un balance entre café claro y oscuro.

Estima que en los últimos dos años se han abierto 12 cafeterías en Guayana y que este nuevo concepto se le debe a Edna’s Café, negocio que tiene 16 años en Guayana. “Comenzó una propuesta distinta a tomarte un café parado o ir a una panadería, y eso se le reconoce en la ciudad a Edna’s Café que representa para mí esa propuesta de un café donde está la calidez y la atención directa en un ambiente ameno. Es la fusión de producto, ambiente y servicio que es en lo que ahorita se basan las cafeterías y luego de Edna’s surgieron otras cafeterías con ese tipo de concepto”.

Reconoce también que, en la ciudad, muchos jóvenes se han interesado por el barismo y muchas veces lo hacen para tener una profesión reconocida en muchos países y que les sea útil al momento de emigrar. “Mi mensaje siempre será que se preparen y asuman el compromiso del café con mucha humildad, responsabilidad y lo vivan con pasión, sabiendo que tienen la gran responsabilidad de representar la cadena de valor del café. Sobre ellos cae la responsabilidad de honrar el esfuerzo de un caficultor o productor, de un tostado y son el enlace con el cliente”, dijo.


“Siempre digo que cuando entré en el mundo del café dejé de trabajar y conseguí algo que realmente me apasiona”, expresó Bottini | Fotos cortesía
 

 

Además, destaca que la región tiene potencial en el proceso de tostado del café y existen productos reconocidos como Café Yocoima con más de 70 años procesando el grano en Upata; Café Merú tostado en la zona industrial Los Pinos de Puerto Ordaz; y ahora, Café Linaje, un nuevo producto cafetero en la región emprendido por Bottini y Pedro Contreras en plena pandemia.

Por ahora tienen la línea Premium, que es un café traído de Araure, estado Portuguesa, y tostado en Puerto Ordaz; y la línea Specialty con cafés internacionales catados por más de 80 puntos sobre 100 por la SCA y procesados en Ruanda, Burundi y Honduras. “Estamos surgiendo en Guayana para Venezuela, con traer esta movida para que puedan degustar no solo de los mejores cafés del país, sino que también tengan el acceso de disfrutar de cafés con orígenes en África, Centroamérica, Colombia y Brasil”, expresó.

Enfatiza en que los cafés han formado parte crucial de la sociedad e históricamente las cafeterías han sido centros de deliberación de ideas y lugares propios para el pensamiento. “El hecho de que las cafeterías hayan proliferado en Ciudad Guayana siempre es y será para la sociedad puntos de encuentro, lugares para la democratización y para tomar espacios dentro de una sociedad, es urgente que rescatemos espacios para el encuentro de los guayaneses. Con este auge hemos visto que la sociedad se ha hecho presente en estos espacios”, comentó.

Barismo, “no es solo mezclar agua con café”

Con el auge del consumo de esta bebida a nivel mundial, una de las especialidades que está influyendo en que jóvenes se interesen por el café es el barismo y aunque desde lejos se ve como una actividad sencilla, la persona debe estudiar desde su tostado hasta la degustación y debe elegir los mejores granos para ofrecer un producto de calidad. Son el último eslabón entre la producción del café y el cliente.

Este quehacer -ahora profesión- nació a principios del siglo XX. En la actualidad, en países como Colombia, México, Ecuador y Chile, un promedio de 20.000 personas se forman como baristas anualmente.

Ángel Luna es un joven barista guayanés de 21 años que se interesó por el café y su cadena de cultivo por un negocio familiar en el estado Sucre. Al volver a Guayana, en 2017, hizo su primer curso de barismo en el Instituto Gastronómico Cuisine Art, en Puerto Ordaz. “Como siempre había querido ser cocinero, comencé por un curso de barista y me terminé enamorando del mundo del café porque hay muchas partes interesantes y en la cadena de suministros se pueden aprovechar muchas cosas”, contó.

    Desde 2017 el joven guayanés se interesó por incursionar en el “mundo del café” | Foto William Urdaneta

Actualmente es el barista principal de la Cantina Café Bar, ubicado en la Torre Loreto, y participó en la I Expo-Feria del Café 2019 de la ciudad, logrando el primer lugar de la competición. Piensa que el auge de esta actividad se produce por la globalización, las redes sociales y el constante desarrollo de tecnologías para realizar distintos tipos de bebida. “Tiene que ver la mercadotecnia y el enfoque que se le da en redes sociales porque la cara que más se ve es la del latte art o los dibujos que se hacen con la espuma de la leche, eso es muy vistoso y gusta bastante”, dijo.

Lo que más le entusiasma es el proceso de crear diferentes recetas; para él no es simplemente el café, son los pasos para elaborar el producto final. “No es solo mezclar agua caliente con café molido, hay todo un proceso detrás que es el que nosotros estudiamos, así hagas café con agua fría hay un resultado distinto y eso es lo bonito, que puedes hacer infinidades de preparaciones porque es un producto muy versátil”.

En Ciudad Guayana observa que los tipos de cafés más consumidos son los clásicos, en especial el cappuccino y el con leche. Aunque también hay un público que prefiere el café con leche con un elemento agregado, como el mocca, o con ingredientes más atrevidos como el dulce de leche u otro topping. Eso sí, predomina el consumo del café caliente sobre los frappés.

Comentó que aunque muchos ven el café como una simple bebida, es importante tener conciencia de que hay un sinfín de personas que trabajan para que el producto llegue a las mesas de las familias, oficinas o restaurantes. “Es respetar el grano, es respetar un producto que es nuestro y que está metido en la cotidianidad y no nos cuesta nada informarnos para aprender cómo prepararlo y sus procesos productivos, porque lo mejor que se podrán llevar es una bonita experiencia”, dijo.

La próxima generación del café

El primero de octubre se celebró el Día Internacional del Café, una fecha que se conmemora desde 2015 cuando la Organización Internacional del Café (OIC) organizó en Milán, Italia, un día para el disfrute y la promoción de esta bebida. El objetivo de esta celebración ya no solo es promover el consumo de este mítico grano, sino también apoyar a los caficultores, a las próximas generaciones del café y crear conciencia sobre las difíciles situaciones que atraviesan los agricultores.

La crisis económica global producto de la COVID-19 agudizó la dificultad que ya sufrían los caficultores por los bajos precios del producto y las amenazas ambientales. La pandemia ha dejado “una situación sin precedentes en el sector cafetero, impactando negativamente tanto la oferta como la demanda en paralelo por primera vez”, resalta la OIC.

Desde hace algunos años los productores cafeteros denuncian pérdidas económicas. Los campesinos reciben un promedio del 1% de los ingresos de la industria cafetera mundial. Ahora, con la presencia del nuevo coronavirus, la falta de mano de obra y las reducciones en los horarios de trabajo podrían generar una escasez de café para el periodo 2020-2021.

 
Jóvenes pertenecientes a los más de 40 países productores de la OIC se beneficiarán del programa Próxima generación del café 2020
 


Ante esta gran crisis, el tema central para la celebración del Día Internacional del Café propuesto por la OIC es la Próxima generación del café, un programa que busca apoyar a jóvenes emprendedores cafeteros para que no se alejen de las casas de cultivo en busca de mejores condiciones de trabajo en las ciudades.

La iniciativa les proporcionará una formación académica, financiamiento, coaching y la formación de redes entre líderes juveniles, organizaciones internacionales, socios financieros y consumidores de café con el fin de “invertir en los jóvenes y dar vida a sus ideas innovadoras y entusiasmo por beneficiar a toda la comunidad cafetera y recuperarse de la pandemia construyendo un futuro más próspero”.

Las formas de apoyar el proyecto, informa la OIC, son a través del cofinanciamiento, la ayuda por parte de expertos en el sector, el tejido de redes a través del networking y la difusión de la campaña en redes sociales con el hashtag #CoffeeNextGen.

 
 

Editorial Roderick