Entre los beneficios de los libros figura que un lector asiduo tiene mayor almacenamiento de palabras que alguien que no lee, por lo que su nivel de percepción es más afinado. Hoy, Día Mundial del Libro, reflexionamos con Diego Rojas Ajmad sobre la importancia de los libros antes y ahora.

@joelnixb

Cada 23 de abril, desde 1988, se celebra el Día del Libro a nivel mundial, con el fin de incentivar la lectura, la protección del derecho de autor y la industria editorial. Los libros guardan miles de historias y en varias sociedades se cree que tienen poderes sanadores. Los egipcios llamaban “farmacias del alma” a sus bibliotecas y depósitos de papiros, nombre que en el siglo XIX colocó la Universidad de los Andes (ULA) a su biblioteca.

“Tenían un aviso en la entrada de la biblioteca que decía ‘Farmacia del alma’, ¿qué significa eso? Que los libros pueden ser considerados como medicamentos, que pueden propiciar el cambio desde el estado de ánimo de un individuo, hacerlo más feliz y comprender mejor una situación”, dijo Diego Rojas Ajmad, licenciado en Letras egresado de la ULA y Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana.

   
“Un niño o adolescente al que se le incentiva la lectura desde temprana edad puede ser ese ciudadano que necesitamos”, expresó

Rojas Ajmad cree fielmente que “los libros, como los paracaídas, salvan al abrirse” y, en ese sentir, se ha desempeñado como escritor y columnista de algunos medios como Correo del Caroní y Prodavinci. Estampitas merideñas (2006), La cultura del libro en la Venezuela colonial (2007), Revista válvula: edición facsimilar (2011) y Estampitas guayanesas (2016), son algunos de sus textos.

Cuando un individuo está pasando por una situación difícil y lee historias de personajes que han pasado por muchos contratiempos, puede crear cierta empatía y darse cuenta que no está solo en el mundo, sostiene, que hay otras personas que han pasado por lo mismo y que, en muchos casos, han encontrado solventar sus problemas. “No solo mejoran el estado de ánimo, pueden mejorar el pensamiento de una persona”, asegura.

Un lector asiduo tiene mayor vocabulario, lo que genera que tenga mayor cantidad de palabras para poder elaborar un mensaje y procesar más pensamientos que una persona que lea poco. “La literatura en ese sentido pedagógico puede ofrecernos la posibilidad de salvar nuestras vidas”, resaltó.

Durante tiempos de pandemia muchas personas se han reencontrado con la lectura, pero este no es su caso. Los libros siempre han estado en su vida y la cuarentena le ha ofrecido más minutos para convivir entre textos. “Una vez leí una frase que decía que el que vive entre libros, el que está rodeado de la escritura y de obras de la literatura, en realidad lo que hace es robarle minutos a la vida. La cuarentena ha sido una extensión de mi vida cotidiana, estar alejado de la vida y sumergido entre libros”, dijo.

El Satiricón, una novela de Petronio; Pluma de ganso, libro de letras, ojo viajero, de Roger Chartier; El arco y la lira, de Octavio Paz y La república mundial de las letras de Pascale Casanova, son algunos de los textos que ha leído en estos días.

Incentivar la lectura desde temprana edad

Para el licenciado en Letras promover la lectura desde temprana edad no es un capricho de viejos maestros, ni algo de moda. Tiene su razón de ser: “Los libros fomentan la aparición de sujetos críticos, pensantes y con valores ciudadanos”. Todas las naciones del mundo, comentó, llevan entre sus estadísticas la cantidad de libros por persona como estrategia para el sostenimiento de una sociedad basada en valores y en la comprensión del otro.

“Cuando un niño o un joven dice que los libros son aburridos, yo siento que no es un problema de él, sino un problema generado por las estrategias erróneas de la escuela, la familia y los medios de comunicación que les ha fallado. Un niño que viva en un hogar donde los libros no tengan un lugar destacado dentro de la vida cotidiana de esa familia es un niño que no va a entender la importancia de los libros”, comenta.

Considera que el error principal de las escuelas es obligar a leer a sus alumnos. Para él la lectura no debe ser obligada, se debe contagiar por amor e interés y los maestros deben ser una especie de sommeliers, conocer los intereses, pasiones, sueños y angustias de sus alumnos para recomendarles textos que vayan a tono con sus gustos.

Una “pandemia silenciosa” en el ramo librero

Pese a la maravilla de los libros, Rojas Ajmad considera que el sector librero nacional ha sufrido “una pandemia silenciosa que está destruyendo la base de distribución de los libros en el país, pero pocas personas alzan su voz en protesta”. Señaló que, además de las librerías, toda la cadena de producción ha estado golpeada por la crisis económica.


¿Libros digitales o en papel? “Para mí es un falso dilema y polémica que no tiene razón de ser, los libros conviven y convivirán siempre en distintos formatos”, dijo
   

El papel, la tinta y los repuestos son importados, lo que ha disparado los costos originando que adquirir un libro sea un lujo. Además, los altos costos de importación han generado que en las librerías haya una merma en la oferta, en comparación con el resto del mundo. “Una familia venezolana para poder comprar un libro nuevo debería ahorrar su sueldo durante seis meses o más sin gastar en comida o productos básicos; eso es lo que ocurre en este país donde el salario mínimo oscila entre los 2 o 3 dólares mensuales y un libro cuesta un aproximado de 15 o 20 dólares”, explicó.

También en la oleada migratoria de venezolanos que se han ido a buscar suerte en otras naciones, hay escritores consagrados y novatos “dejando un hondo hueco en la literatura venezolana”.

Rojas Ajmad ve que esta crisis no solo aqueja el conocimiento de nuevos libros y autores sino que afecta el desarrollo como seres humanos. Piensa que la solución a esta crisis está en la mejora de las condiciones salariales de los ciudadanos y en la reactivación de la industria del libro.

Digitales y en papel: Los formatos pueden convivir

Los debates entre los formatos de libros no cesan. Algunos lectores prefieren los digitales, otros defienden los físicos. El columnista explicó que, a lo largo de la historia, los libros han cambiado de formatos. En un principio, existían los cuentos orales; luego surgieron los manuscritos medievales, los hechos en arcilla, papiro y láminas de cobre; los libros de papel hechos a partir de la imprenta de Gutenberg y, ahora, los libros digitales y audiolibros.

“Todos, absolutamente todos, son libros. Román Gubern, un profesor español semiótico, tiene una definición de libro que dice algo así como que ‘libro es cualquier texto disponible en cualquier soporte’, no solo es el libro en papel sino el digital, el manuscrito o el oral”, manifestó. “Cuando Gutenberg apareció con la imprenta, aún se mantenía la producción de libros escritos porque había un público cautivo de ese tipo de texto y apreciaba más ese formato, igual ocurre hoy día”, dice.

En la actualidad, indicó, también hay manuscritos por personas que tienen bajos recursos económicos y copian libros que les han sido prestados. También hay cuentacuentos ambulantes. “Cada formato tiene su público, sus ámbitos y sectores, los libros seguirán viviendo en la sociedad desde sus distintos formatos”, dijo.

 
“Fuera de Venezuela el mundo del libro es más dinámico”; las formas de adquirirlos son varias, entre ellas figuran las máquinas expendedoras de libros
 


La lucha no es por la supervivencia del sector, sostiene, sino por cómo acceder a los textos. “Las librerías tienen un combate entre las grandes cadenas distribuidoras, como Amazon donde solo con un clic puedes comprar un libro que será puesto en la puerta de tu casa”, expresó. Esta venta online hace que los precios disminuyan porque no existe la necesidad de hacer inversiones en locales para exhibir textos o en pago de personal.

“Por eso hay autores como el español Jorge Carrión, que recientemente ha publicado un libro titulado Contra Amazon, donde hace una defensa de las librerías tradicionales, esas donde está la figura del librero, una especie de pequeño sabio al que el lector se acerca a preguntarle sugerencias”, manifestó.

La pugna entre librerías tradicionales y digitales es que las primeras adoptaron las costumbres de las cafeterías en los siglos XVIII y XIX que sirvieron de centros de reunión para la renovación de ideas “donde el encuentro con otros podría llevarte a la consolidación del pensamiento y la difusión de nuevas ideas”. Sin embargo, cuando los libros son comprados en línea, no existe el librero, “la relación es fría, directa y sin intermediarios, no existe ese lector crítico que te pueda recomendar textos dependiendo de tus intereses”.

Un libro, un tesoro

En la actual crisis económica que atraviesa Venezuela, “las librerías están ofreciendo lo mismo que los mercados, estantes vacíos”, pero recalca que una biblioteca “es una gran mina de sabiduría, una gran cantera de palabras que lleva al ser humano hacia el cambio espiritual, físico y mental”.

La coyuntura le hizo recordar a la Venezuela colonial, donde los libros eran objetos raros y costosos y las familias adineradas eran las que tenían obras en su poder, por lo que posar en bibliotecas era un símbolo de estatus.

Quien a través de los años ha logrado compilar varios libros en su casa, afirmó, será un agente de cambio en los próximos años y logrará educar a una generación que no ha tenido tantas oportunidades para acceder a textos. “Esas bibliotecas, sin importar el tamaño, van a convertirse en las herramientas para la superación que la sociedad necesita para salir de este hoyo en el que estamos”.

 

Top 5 de libros recomendados
para adolescentes


Diego Torres Ajmad armó una lista de libros que le pueden interesar a los jóvenes que no se han iniciado en la lectura. Destacó que en la literatura juvenil sobresalen actualmente historias de fantasías, vampiros adolescentes, hombres lobos y magos que logran alcanzar sus destinos a través de súper poderes. “Pareciera ser que la humanidad de estos últimos tiempos está volteando la mirada hacia la fantasía, hacia lo sobrenatural, quizás un poco tratando de buscar nuevas pistas para aquello que la realidad ya nos ha cansado de decir con tanta crudeza”, comentó.

Piedras Lunares, de Fedosy Santaella: Es una serie de relatos que va entre el misterio y el asesinato ambientados en el contexto venezolano; “puede ser un excelente inicio para enganchar a la lectura al joven lector que no se por qué extraña razón gusta de esos temas escabrosos”.

Caracas Muerde, de Héctor Torres: También es una serie de cuentos y crónicas ambientado en Caracas que busca contar el día a día de una ciudad inquietante.

Cuentos de Edgar Allan Poe: “Para insistir en el tema del misterio y lo fantástico, temas que atrapan a los jóvenes; Edgar Allan Poe es el gran creador del género policial, se pueden encontrar en los relatos de Los crímenes de la calle Morgue”.

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry: “Es una joya en miniatura, tanto en jóvenes como en adultos despierta la imaginación, la curiosidad; en el caso de los adultos despierta la nostalgia por ese momento de la vida que quizás ya no vuelva, pero que debe recuperarse para ver el mundo con ojos de niños, es la necesidad de recuperar ese niño que llevamos dentro para saber diferenciar lo esencial de lo superfluo”.

Frankenstein, de Mary Shelley: “Es una novela asombrosa que quien solo conoce las películas, cuando lea esta novela se sorprenderá porque es muy distinta. En la novela se encontrará con un monstruo muy locuaz, parlanchín y reflexivo que trata de buscar su identidad y tener un nombre y trata de explicarse por qué es odiado y rechazado por su aspecto. Es un libro propicio para comenzar a cultivar en los jóvenes el respeto y el entendimiento por el otro”. Destaca que este libro es ideal para los casos de acoso escolar.

 
 

 

 

Libros recomendados para adultos


Del mismo modo, recomendó libros para los adultos en esta cuarentena:

El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl: “Es un famoso testimonio de un psiquiatra alemán víctima de los campos de concentración del nazismo y de cómo logró sobrevivir. Uno de los secretos que da para enfrentar situaciones adversas es tratar de ponerle un sentido a la vida, ponerse metas diarias y hacer lo posible por alcanzar esa meta”.

Obras de la tragedia clásica: Medea de Eurípides o Antígona de Sófocles, “en la tragedia clásica el lector puede encontrar la esencia del ser humano, aquello que nos conmueve y logra mantenernos en pie, en estas dos obras podemos entender lo que somos, las acciones que tomamos y sus repercusiones”.

Literatura venezolana: Explica que hay adultos que no se han acercado nunca a obras de Rómulo Gallegos, Mariano Picón Salas o Ramón Díaz Sánchez. “No solamente son obras de buena literatura sino que representan y construyen historias en nuestro propio contexto nacional, convirtiéndose en herramientas para comprendernos a nosotros mismos”. Recomienda:

Doña Bárbara, Canaima o Cantaclaro, de Rómulo Gallegos.

Mene o Cumboto, de Ramón Díaz Sánchez.

Viaje al amanecer, de Mariano Picón Salas.

Buenas y malas palabras, de Ángel Rosenblat: “Es un maravilloso estudio lingüístico del origen y significado de palabras y expresiones que utiliza el venezolano, es un libro divertido, ameno, con abundantes datos que nos sirven para conocer la forma de ser de los venezolanos”.

Obras de Rafael Cadenas: “Todas sus obras son homenajes al silencio, reflexión y meditación que son tareas importantes que el venezolano debería empezar a implementar en estos momentos y pueden servir para alimentar el espíritu en estos días de encierro”.

 

 
 
 
 

Editorial Roderick