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𝗗𝗲𝗹𝗶𝗮𝗻𝗻𝗶𝘀 𝗔𝗿𝗶𝗮𝘀, una joven parturienta de San Félix, recorrió 23 kilómetros y tres hospitales para ser atendida en el sexto mes de pandemia por la COVID-19 en el país. La obligaron a parir aunque no podía hacerlo, porque no había suturas para su cesárea programada. Su historia es una de las de decenas de mujeres que enfrentan el desafío de dar a luz en un momento de colapso del sistema sanitario, escasez de insumos y personal que, en suma, las expone al contagio y al maltrato.
Prodavinci entrevistó a 40 personas que estuvieron encerradas en centros de cuarentena obligatoria del Estado. De estas, 31 tuvieron cuarentenas excesivas. En promedio, estas 31 personas permanecieron encerradas 29 días más del período establecido por la Organización Mundial de la Salud. 38 de los entrevistados tuvieron una prueba PCR, pero sólo 27 recibieron sus resultados. En promedio, los resultados llegaron entre 9 y 17 días después de que les tomaran la muestra, fuera del tiempo recomendado por la OMS. 27 estuvieron encerrados sin distanciamiento social, forzados a compartir habitaciones con desconocidos, lo cual aumenta el riesgo epidemiológico. Especialistas consideran que, bajo estas condiciones, esta política puede perjudicar el control de la epidemia de covid-19.
El gobierno de Trinidad y Tobago deportó a 16 niños venezolanos y a sus madres en dos lanchas, el domingo 22 de noviembre, después de detenerlos cuando entraban a la isla sin visas. Regresaron a Trinidad al día siguiente y permanecen aislados en cuarentena por el coronavirus. La defensa alega que buscan protección por razones humanitarias y pide que sean reunificados con los padres que están en Trinidad. Sin embargo, el gobierno del primer ministro trinitario Keith Rowley los considera migrantes ilegales y exige que regresen a Venezuela. Al menos seis de los niños tienen medidas de protección de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Se espera la decisión de la justicia trinitaria.
La cifra de personas desaparecidas vinculadas a la minería entre 2012 y 2020 ascendió, en un año, de 70 a 82 personas, de acuerdo con el monitoreo del trabajo de investigación Indelebles en alianza con Codehciu.
El medio de comunicación 𝘰𝘧𝘧𝘭𝘪𝘯𝘦 se reinventó durante la cuarentena por la COVID-19 plasmando las noticias en pliegos de papel bond en sitios claves del municipio Caroní.
 
 

Editorial Roderick