Trabajadores de la empresa privada temen que de continuar la paralización no puedan volver a sus puestos de trabajo. Las pocas garantías económicas y políticas no permiten que directivos reinviertan en la planta.

Dirigentes sindicales de Ferroatlántica de Venezuela (Ferroven) claman por la reactivación de la empresa privada y, en consecuencia, la mejora de los beneficios socioeconómicos de sus trabajadores. La compañía -que mantiene su producción paralizada- tiene 180 de sus casi 300 obreros fuera de la planta.

Ferroven es la antigua planta de CVG Fesilven, privatizada en 1997. Es una productora de ferroaleaciones que sirven de insumo para el sector hierro y acero. Su composición accionaria actual recae en la trasnacional Ferroatlántica (80%) y sus socios minoritarios (20%), que son esencialmente trabajadores, jubilados y pensionados.

El secretario de organización de la Unión Sindical de Trabajadores de Ferroven (Unisintraferroven-Bolívar), Juan Rojas, exigió que se defina qué va pasar con la compañía, pues los trabajadores son los más perjudicados por la paralización de la planta. A su juicio, se deben buscar nuevos inversores o negociar con el Estado para convertirse en una empresa mixta.

Pese a la quiebra y paralización de la mayoría de las industrias manejadas por el Ejecutivo, Rojas considera que Ferroven podría ser productiva “porque es una empresa estratégica para el Estado”, afirmó.

No obstante, las soluciones no pueden esperar. Considera que, por el estado de deterioro, se podría perder la operatividad y capacidad de los equipos de continuar la paralización. Además, denunció que antisociales han robado partes del cableado y estructura de la planta. “Yo voy para allá y lo que me da es tristeza”, expresó.

La planta empezó a disminuir su operatividad desde 2016. La crisis energética, la inestabilidad económica y la escasez de materia prima mermaron la producción de ferroaleaciones. Para ese entonces, directivos de la empresa señalaban que no era sostenible, algo de lo cual el secretario duda. “Si tú ves producción, allí hay ganancia”, señaló.

Los trabajadores reciben menos de 1 millón de bolívares al mes como salario, lo que los ha obligado a migrar a trabajos como la mecánica o la venta informal de alimentos.

Reactivación necesaria

Gustavo Barrios, secretario de trabajo y reclamo de Unisintraferroven-Bolívar, manifestó que desde la paralización de la empresa se ha desconocido el contrato colectivo y han perdido beneficios como la cesta navideña, los juguetes para los hijos de los trabajadores y el seguro médico.

Ferroven producía a 20% de su capacidad en 2018. Barrios estima que, de los cuatro hornos, solo dos podrían ser reactivados. Para el secretario de reclamo es fundamental que se reactive la empresa por los 1.000 puestos de trabajo tanto directos e indirectos que genera.

Barrios señaló que es fundamental recuperar la producción para mejorar la calidad de vida de los trabajadores y generar ingresos en divisas, dado que el 80% de la producción suele destinarse al mercado de exportación.

Más allá de buscar nuevos inversores o convertir a Ferroven en una empresa mixta, considera que se debería hacer una alianza entre sectores privados y el Estado. Sin embargo, no lo ve posible. Relató que hay temor de los directivos de Ferroven de reinvertir por las condiciones de inestabilidad económica y el historial de expropiaciones del gobierno nacional. “Mientras esté este gobierno la empresa no va a arrancar”, dijo.

Barrios puso como ejemplo las estatales tuteladas por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) que operan a menos del 5% de producción.