El gremio advierte de un mayor empobrecimiento luego de siete años de recesión económica y cuestiona el sistema de intermitencia laboral en cuarentena que precipita cierre de empresas y aumento del desempleo.

El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) presentó este miércoles un balance económico de los últimos nueve meses y las proyecciones para el cierre de este año.

Felipe Capozzolo, presidente del gremio, estima una caída del producto interno bruto de un 32% para final del 2020 y un estrepitoso descenso del consumo interno calculado en 65%.

El gremio empresarial señala que la inflación acumulada, desde marzo de 2013 a septiembre del 2020 es de 29 mil millones, lo cual ha generado una recesión económica del 80% en siete años.

Venezuela cumple 34 meses en hiperinflación. “Mientras sigamos en el ciclo hiperinflacionario pues sencillamente no hay esperanza de que los más necesitados y lo que antes era la clase media puedan avanzar”, comenta Capozzolo.

   
Calculan para este año una inflación de 2.800% | Fotos William Urdaneta

El representante de Consecomercio propone que para el último trimestre se permita trabajar de forma más libre y continua, con la idea de revertir, en la medida de lo posible, los números tan graves en materia económica.

“El 7+7 no tiene realmente ninguna utilidad para que el venezolano pueda salir adelante (...) la cuarentena cada día nos está haciendo más pobres”, expresó.

Capozzolo hizo hincapié en la reactivación económica de los demás países a pesar de la cuarentena, tratando de trabajar en la prevención sanitaria con equipos de bioseguridad. Resaltó de igual forma la importancia del libre tránsito entre municipios para no seguir destruyendo puestos de empleo.

Para el gremialista es fundamental un plan eficiente que permita reconstrucción del país. “Hemos hablado de la necesidad de llegar a acuerdos políticos que permitan las vías de financiamiento; bueno si en el mundo político no hay la capacidad para llegar a un acuerdo para que haya vías de financiamiento, que al menos haya capacidad para permitir que haya inversiones internacionales”, dijo.

Recalca que la organización ha enviado solicitudes al Ejecutivo nacional para contribuir con la necesaria reactivación económica de los sectores de comercio y servicios, sin embargo, la administración de Nicolás Maduro no ha desarrollado alternativas distintas al esquema 7+7.

“El apellido de la desigualdad se llama pobreza, nos estamos empobreciendo con este esquema de cuarentena y con este esquema de intermitencia de trabajo que han denominado 7+7”, declaró.

En la rueda de prensa también se habló sobre la Ley Antibloqueo, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente la pasada semana. El gremialista expresó que dicha ley se creó para solventar problemas operativos del Gobierno nacional, pero no para mejorar la situación económica del sector privado ni de las personas.

El Gobierno y sectores de la oposición están “divorciados” de los problemas de los ciudadanos para atender las carencias de gas, gasolina y alimentos de los venezolanos, afirmó Capozzolo.

Contexto complejo

La agudización de la crisis económica y la paralización de empresas excluidas de los sectores prioritarios, como librerías, electrónicas, peluquerías o tiendas de ropa puede precipitar el cierre de negocios y la pérdida de empleos.

En septiembre del presente año, Capozzolo advirtió que 40% de los comercios tenían afectaciones económicas severas por la cuarentena y la imposibilidad de trabajar con regularidad, esto podía generar la pérdida de 30% de empleos en el país.

Además de esto, en Caroní, uno de los municipios más afectados por la escasez de combustible y la paralización, los comercios ya vienen padeciendo el cierre operativo. La Cámara de Comercio de Caroní (Camcaroní) estimaba para finales de julio que 30% de sus afiliados habían cerrado de forma definitiva durante este período de pandemia.

Por contraparte la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el informe Salud y economía: una convergencia necesaria para enfrentar el COVID-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, señaló: “No hay apertura posible sin que la curva de contagios haya sido controlada. Y no hay reactivación posible sin un plan claro que evite el repunte de los contagios a partir de testeo, trazabilidad y confinamiento”.

Las escasas pruebas diarias, las precariedades y falta de dotación de los hospitales, el empobrecimiento de los ciudadanos y los limitados recursos operativos y económicos de las empresas siguen generando graves dificultades a los venezolanos quienes ya trataban de sobrevivir a una emergencia humanitaria compleja producto de las políticas ineficientes del Gobierno nacional.

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