Directivo sindical alega que las exportaciones contribuyen con la compra de piezas en una empresa que produce al 10% de su capacidad. Trabajadores exigen que las ventas beneficien al recurso humano.

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Al menos tres barcos cargados de alúmina han salido este año desde el puerto de Bauxilum, en la zona industrial Matanzas en el estado Bolívar. El último que zarpó tenía bandera iraní y cargaba 14 mil toneladas de la materia prima esencial para la producción de aluminio.

Las negociaciones se dan en un contexto de crítica producción local tras un año de arranque y operaciones reducidas.

La agencia Reuters informó este jueves que el buque Golsan -con capacidad para transportar 22.882 toneladas- partió en mayo de Bandar Abbas, en Irán, y llegó a Caracas a finales de junio, según los datos de seguimiento de buques de Refinitiv Eikon. Luego de abastecer a un nuevo supermercado iraní, en Caracas, el buque navegó al canal de navegación del río Orinoco y atracó en el puerto de la planta de refinación de alúmina de la estatal CVG Bauxilum.

La agencia detalló que el buque es propiedad de Mosakhar Darya Shipping Co. y es administrado por Rahbaran Omid Darya, “ambas compañías con sede en Teherán, bloqueadas en noviembre de 2018 cuando la administración de Donald Trump volvió a imponer sanciones a cientos de compañías y navieras iraníes al retirarse de un acuerdo nuclear multilateral”.

Fuentes de la empresa informaron que el Golsan es el tercer buque al que se despacha alúmina este año. Antes, coincidieron, fueron cargados otros dos buques con bandera de otra nación con alrededor de 20 mil toneladas cada uno.

La estatal, el primer eslabón de la cadena del aluminio, produce actualmente en mínimos, según cifras extraoficiales. Con un ritmo diario que ronda las 600 toneladas de alúmina, la empresa opera a 10% de su capacidad instalada. Sin embargo, lo hace sin presiones pues su principal cliente, la reductora de aluminio Venalum, tiene apenas 33 celdas en operación, 3,6% de su parque.

Sin precisar el monto del despacho y la producción actual de la estatal, el presidente de Bauxilum, Ernesto Rivero, manifestó que producen “suficiente para garantizar la demanda nacional y tener la mirada puesta en la exportación”.

“Aplicando los protocolos de bioseguridad hemos logrado avanzar en nuestra producción para garantizar cumplir con las necesidades nacionales de alúmina calcinada de grado metalúrgico y además hidróxido de aluminio para la potabilización de agua de todo el país esto solo de la mano de la clase obrera y con la mirada puesta en la atracción de divisas al país con nuestras exportaciones”.

Al inicio del 2020, la compañía contaba con 40 mil toneladas de alúmina en los silos y la producción ha sido tan baja, resaltó un trabajador que pidió mantener su nombre en reserva, que los despachos en el año rondan las 100 mil toneladas. “Es una alúmina con alto hierro, fuera de los parámetros, pero es procesable. Se puede hacer aluminio con eso”, dijo.

El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Alúmina, Bauxita y sus Derivados (Sutralúmina), Silvano Moreno, afirmó que la venta de alúmina a clientes internacionales permiten a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y a la administración de Bauxilum invertir en la compra de repuestos y equipos de seguridad.

“Las negociaciones las maneja CVG (…) Con la venta de las briquetas se logró que invirtieran para el arranque de planta y servicios de personal. Igual está sucediendo ahora con la venta de la alúmina. La CVG distribuye no solo a Bauxilum sino equitativamente a otras empresas hermanas”.

El dirigente sindical aseguró que este es un proceso de arranque y recuperación de la planta, que ha permitido producir alúmina para alimentar a Venalum “y también nos ha permitido mantener un stock de alúmina para vender al exterior”.

“Teníamos como cinco años sin mantenimientos mayores a equipos de planta, calcinadores, calderas, molinos y así sucesivamente (…) Hay una compra de cáustica para seguir con la continuidad de la producción. Hemos consumido cáustica de parte de empresas privadas y Pequiven. En los próximos días debe llegar un barco que se compró afuera”, agregó.

Recursos fuera de control

Trabajadores de la industria explicaron que los recursos derivados de la exportación no entran a las arcas de Bauxilum directamente, por lo cual no ha habido mejoras directas para los trabajadores. “Hay una inyección de capital que va a algunas áreas de mantenimiento que están contratando, pero no hay beneficios directos para el personal. Lo poquito que se ha vendido no ha generado beneficios directos para los trabajadores”, dijo un trabajador, que pidió mantener su nombre en reserva.

“Están pagando sin contrato colectivo y es el mismo pago de cualquier trabajador del sector público. No hay mejoras salariales ni se garantizan las medicinas”, señaló.

Bauxilum tiene 17 meses produciendo de forma intermitente a 10% de su capacidad instalada, desde marzo de 2019 cuando en una visita relámpago a Guayana, Nicolás Maduro anunció el arranque de operaciones con una meta de producción de 18 mil toneladas de alúmina al mes.

La cifra equivale precisamente a apenas 10,8% de la capacidad de producción de la planta de alúmina, cuya capacidad instalada anual es de 2 millones de toneladas.

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