Productores agropecuarios de El Palmar han sufrido durante este 2020 asesinatos, robos y la escasez de combustible que no les ha permitido trabajar con normalidad, aparte de ello, ahora se suman las enfermedades en animales que paralizan su producción.

El Palmar, en el municipio Padre Pedro Chien, es una zona agropecuaria y ganadera que ha sido golpeada por la escasez de combustible y la delincuencia. Su producción que para este año disminuyó en un 60% ahora está más afectada por un nuevo brote de enfermedades vesiculares en 40 animales.

El Instituto de Nacional de Salud Agrícola Integral, mediante un comunicado, subrayó que el foco se originó en el área de Mata Larga, pero podría afectar 25 kilómetros a la redonda por lo que en las zonas de El Miamo y Chaguaramal se prohibió la entrada y salida de animales en pie.

También restringió el ingreso y egreso de productos y subproductos de origen animal que se encuentren dentro de estas áreas y se autorizó establecer alcabalas sanitarias para prevenir la propagación de esta enfermedad.

Las enfermedades vesiculares son un término general que engloba diversos padecimientos como la fiebre aftosa, la estomatitis vesicular, la enfermedad vesicular porcina y el exantema vesicular del cerdo y se caracterizan por causar vesículas en varias partes del cuerpo de animales como el ganado bovino y el cerdo. Organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan un control efectivo de inmunización, puesto que este tipo de enfermedades generan severas pérdidas económicas por la disminución en la producción de carne, leche y, en general, en todos los productos de origen animal.

Consecuencias

“Esto afecta directamente la producción de carne y leche”, indicó Julio Malavé, presidente de la Asociación de Ganaderos de El Palmar (Asogapal), quien explicó que estas enfermedades vesiculares generan fiebre, llagas en las patas y en la boca e imposibilita que los animales caminen, coman y por ende produzcan alimentos.

Estima también que hay alrededor de seis centros de producción dentro de los 25 kilómetros que tienen restringido el ingreso y egreso de productos. Por esta razón, Malavé considera que habrá una mayor escasez de alimentos en el estado, dado que no podrán salir en los próximos 40 días productos como queso y leche que son enviados a Ciudad Guayana.

De acuerdo con el presidente de Asogapal hay pequeños productores que dependen de lo que venden en el día, ya sea con un mínimo de queso o por 50 litros de leche que produzcan, por lo que el nuevo brote de esta enfermedad limita mucho más los ingresos para sobrevivir.

Descuido en la vacunación

    Hasta ahora no se sabe qué enfermedad vesicular en específico es la que tienen los animales contagiados

Malavé informó que en el punto donde se originó el foco el Gobierno no vacunaba desde 2016, algo grave cuando -según la vacuna- se debería aplicar entre cada seis meses y un año.

El productor calculó que de las 100 mil cabezas de ganado que hay en el sector tan solo se han vacunado al 35%. Indicó que, aunque muchos productores son descuidados con la aplicación de vacunas, tampoco hay condiciones para inmunizar a los animales de manera efectiva.

“Hay muchas dificultades para cumplir con la vacuna”, comentó Malavé. Señaló que la mayoría de estas vacunas, desde que el Gobierno abandonó la vigilancia epidemiológica, son importadas de Brasil o Colombia y aun así en el país no hay las suficientes para cada animal. Para conseguirlas, además, hay que dirigirse a Upata o Puerto Ordaz a más de 60 kilómetros de distancia lo que significa un gasto de combustible con el que no cuentan.

En marzo de este año otros productores alertaban las complicaciones que generaban vacunar a los animales por los altos costos. José Gascón, productor agropecuario, expresó para ese momento que un frasco de vacunas para 50 animales podía llegar a costar por medios externos hasta 50 dólares, y esto tan solo serviría para una aplicación. Si un ganadero tiene 300 animales tendría que gastar entre 600 y 800 dólares.

Estos brotes de enfermedades vesiculares son denunciados desde 2018. Sin embargo, el Gobierno nacional poco se ha preocupado por abastecer el mercado de vacunas ni por aplicar alcabalas sanitarias, regaderas y pediluvios para evitar la propagación.

De los 18 millones de cabezas de ganado que había en el país para los años 90, hoy no se superan los 9 millones. Aun así, la cantidad de vacunas para el cuidado de los animales es insuficiente.

La expropiación de Agroisleña para crear Agropatria solo generó corrupción en las ventas y escasez de la materia primera para el sector productivo. En 2016 Carlos Albornoz, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela en ese entonces, señalaba que los inventarios de Agropatria para el sector pecuario estaban en cero.

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