El incremento del consumo eléctrico en hogares no afectará al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) dada la paralización de algunas industrias y comercios en el país. Según expertos podría haber una disminución mayor en la demanda habitual.

Desde que Nicolás Maduro llegó al poder, en 2013, la disminución de la demanda eléctrica ha sido de casi de 9 mil megavatios, una caída de 41.44% en menos de 7 años. Esto por el quiebre de comercios, la disminución en la producción de la industria petroleras y por la casi total paralización de las empresas básica en Guayana, pero con la reducción de la demanda también ha bajado la capacidad de producción de las centrales eléctricas en el país.

A poco más de un año del primer apagón, las carencias en el suministro de energía eléctrica siguen golpeando a estados del occidente del país y preocupando a habitantes de Ciudad Guayana por las constantes oscilaciones de energía.

Especialistas consultados por Correo del Caroní coincidieron que el consumo eléctrico en el país no sufrirá mayores problemas -de los que ya sufre- por el aumento en la demanda doméstica desde la cuarentena. Subrayan que la falla del servicio en algunas regiones ocurre, en mayor proporción, por la paralización de las termoeléctricas y la saturación en las líneas de transmisión desde bajo Caroní que nutren de energía a más del 80% del país.


Expertos eléctricos manifiestan que el incremento en el consumo eléctrico en los hogares no se compara con la demanda que exigía el sector industrial y comercial paralizado por la cuarentena | Foto William Urdaneta
     

“Más bien la cuarentena favorece a que haya disponibilidad de electricidad”, señaló Nelson Hernández, ingeniero energista. Indicó que el uso doméstico de la electricidad no es mayor al de la paralización de los comercios y algunas industrias, por lo que habría un estado de mejora en la distribución.

Juvencio Molina, ingeniero electricista, indicó que los problemas están ocurriendo en estados del centro y occidente del país por la falta de mantenimiento de los equipos, la falta de producción de acuerdo a la demanda instalada y a los costos que conllevan nutrir las termoeléctricas de combustible.

Ya antes de la cuarentena registraron fallas completas de algunos estados, dijo. Según su registro, 12 ocurrieron en enero, 17 en febrero y casi una diaria en el mes de marzo, por lo que recalcó que poco incide la cuarentena como un factor determinante.

En España también se ha reducido la demanda eléctrica entre el 5% y el 10% entre el 12 y 19 de marzo respecto al consumo previsto para ese periodo, según datos de Red Eléctrica de España (REE). La caída ha sido mayor en Madrid y Cataluña, donde el descenso es superior al 10%.

“La demanda de electricidad y la producción industrial -de China- permanecen muy por debajo de sus niveles habituales, según varios indicadores”, destacó Lauri Milly Virta, del Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio (CREA) en un análisis publicado en el portal especializado Carbón Brief.

José Aguilar, ingeniero y especialista eléctrico comentó que creer que la demanda ha aumentado no es correcto. La cuarentena, explicó, podría generar una sobrecarga mínima en algunas subestaciones ya de por sí diezmadas, sin embargo estima que esto sería más por el deterioro de las instalaciones dada la falta de mantenimiento y el desarme de algunos equipos para dotar otros “más urgidos”.

Aguilar señaló que a pesar de la disminución de consumo eléctrico para Puerto Ordaz, el deterioro del sistema eléctrico en general hace que se sienta cada oscilación que se presenta en los otros estados. “Es un sistema interconectado y ya no tienen lo que tenían antes… una fuerte carga local que aunque ocurriesen perturbaciones, en Guayana era más difícil de sentir”, indicó.

¿Por qué tan afectados?

Los problemas de transmisión eléctrica a estados como Zulia, Táchira y Mérida ya son bastante frecuentes, los cuales empeoraron luego que el 7 de marzo de 2019, día que ocurriera el apagón nacional tras un incendio en la vegetación cercana de la subestación Malena, dependiente de Guri. Esto recalentó las líneas de transmisión y ante la paralización de las mismas se interrumpió el flujo eléctrico hacia el centro-occidente del país.

Las plantas termoeléctricas con una capacidad instalada de 19 mil megavatios, para ese momento, tampoco arrancaron. Casi todo el país quedó sin energía eléctrica, incluyendo Bolívar, a pesar de depender de la Central Macagua.

A pesar de ello, el Gobierno nacional dio orden de aprehensión a 6 trabajadores de la estatal por supuestamente sabotear el sistema de Supervisión, Control y Adquisición de Datos (Scada). Otoniel Ramos, ingeniero que tenía cerca de año y medio sin asistir a la empresa fue el único privado de libertad, tras casi un año recluido en la sede de Boleíta de las FAES espera juicio sin ninguna prueba de Fiscalía presentada aun en su contra.

De acuerdo con la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica (Aviem), en el resumen operativo del Sistema Eléctrico Nacional realizado hasta el 31 de octubre de 2019, las centrales hidroeléctricas producen 6.418 megavatios (MW) de los 16.228 MW de capacidad instalada, mientras las termoeléctricas producen 2.177 MW de las 17.812 MW de capacidad instalada.

El monitoreo señala en el país hay una demanda promedio de 9.604 MW, para los 8.610 MW disponibles, siendo superada la producción por un 11.5%.

“Hay que decirle la verdad a la gente, hay que dejar de hablar del sabotaje”, indicó Aguilar. Aseguró que el problema eléctrico se hizo demasiado grande y para darle solución será necesario un cambio político.

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