Los indígenas pemones ven en el retorno de este símbolo una oportunidad para el reencuentro. “Hay mucha desunión y eso no pasó durante muchos años”, destacó la capitana de la comunidad indígena Mapaurí, Viviana Benavides. La enorme piedra, que mide 12 metros y pesa 30 toneladas, está de vuelta a la Gran Sabana.

Cuando el dios Makunaima vio que un joven pemón pretendía escaparse con su amada por amor, el castigo llegó de inmediato: Los convirtió a ambos en piedras y, con ello, frenó sus planes de vida. Esas enormes piedras son el abuelo y la abuela Kueka, dos símbolos de la cultura indígena pemón venerados por este pueblo indígena por años y que esta semana se reencuentran en la Gran Sabana, tras más de dos décadas. “La abuela Kueka es una madre para nosotros y estamos muy felices de que regrese a Venezuela”, expresó la capitana de la comunidad indígena Mapaurí, Viviana Benavides.

   

La Gobernación de Bolívar informó, a través de una nota de prensa, que en la ceremonia de bienvenida de la abuela Kueka a la comunidad indígena de Santa Cruz de Mapaurí se entregó un documento a la capitana que acredita el lugar como un Monumento Nacional, “a través del reencuentro de la abuela y abuelo, firmado y sellado por el mandatario nacional”.

“En aquellos tiempos era prohibido que te enamoraras de alguien de otra comunidad, sino que tienes que casarte con tu propia gente. Ese joven pemón se fue con su papá a trabajar a Brasil, fue a hacer un trueque y se enamoró de una Macuxi, pero el papá le dijo que eso era imposible”, contó la dirigente indígena.

Por desobedecer, Makunaima -quien pudo convertirlos en sapos o en rocas- los transformó en dos piedras que quedaron en las cercanías de la turística quebrada de Jaspe, en la vía internacional que conduce a Brasil. “Son parte de la naturaleza, son importantes porque con ellos abundan los pescados, las frutas, el amor, la paz, la unión y desde que se fue hemos tenido muchos conflictos”, dijo. “Hay mucha desunión y eso no pasó durante muchos años”, agregó.

El domingo, la abuela Kueka entró a la Gran Sabana, tras más de dos décadas de distancia. Su regreso representa para el pueblo pemón una oportunidad de reencuentro, en medio de intensas fricciones políticas a lo interno del territorio y en un momento en el que las comunidades sufren restricciones en la provisión de alimentos, atención médica y servicios básicos.

El territorio indígena pemón ha estado marcado, en los últimos años, por una mayor incursión militar que ha devenido en masacres, como ocurrió en Canaima en diciembre de 2018 y en Kumarakapay en febrero de 2019. El crecimiento de la minería, la caída del turismo y la cada vez más marcada vulnerabilidad de las comunidades indígenas son otros de los factores que integran el escenario en el que retorna la abuela Kueka.

   
El 11 de mayo de 2018 se realizó la entrega oficial en Berlín. Un grupo de 12 pemones hizo un ritual de sanación en el parque Tiergarten | Foto Ministerio de Cultura

La roca es una “arenisca roja del Grupo Roraima, mejor conocida como cuarcita roja”, según un estudio de la Escuela de Geología, Minas y Geofísica de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Mide 12 metros y pesa 30 toneladas.

El artista plástico alemán Wolfgang von Schwarzenfeld visitó Venezuela en 1998, en el marco del primer viaje para formar su proyecto “Global Stone”, una vitrina de diez piedras de los cinco continentes, de las cuales una se deja en el país de origen y la otra es trasportada al parque Tiergarten en Berlín, Alemania, cerca de la Puerta de Brandenburgo, el Parlamento y el Monumento al Holocausto.

Las piedras representan los cinco pasos hacia la paz mundial: la roca traída de Europa representa el despertar; la de África, la esperanza; la de Asia, el perdón; la de América, el amor y la de Australia, la paz. Las rocas que se quedan en el país de origen las denomina “piedras hermanas”. En el caso de Venezuela, la “piedra hermana” se encuentra en la avenida Bolívar de Caracas.

Las piedras son colocadas de tal forma que una vez al año, el 21 de junio, las superficies reflejen la luz del sol: “La luz reflejada por estas piedras viaja en una frecuencia de 16 minutos alrededor del mundo para encontrarse con sus piedras hermanas, al mediodía en Berlín. Allí, entre las cinco piedras continentales, la luz solar reflejada dibuja cinco líneas rectas invisibles. Espero que el espectador participe en el proceso de paz al tomar la decisión libre de unirse a estas líneas invisibles utilizando su imaginación activa, para crear un círculo como símbolo de la humanidad unida”, explica Von Schwarzenfeld en su página web.

Protestas indígenas por el tendido eléctrico

En julio de 1998, el Instituto Nacional de Parques (Inparques) autorizó a Wolfgang von Schwarzenfeld a realizar la extracción de la piedra Kueka, momento que coincidió con una serie de protestas desarrolladas por el pueblo indígena en rechazo al tendido eléctrico entre Venezuela y Brasil, cuya construcción en principio no fue consultada a los pueblos originarios violentando así el derecho a la consulta previa, libre e informada.

La Federación de Indígenas del estado Bolívar envió un comunicado a Correo del Caroní donde expresaban que la construcción del tendido eléctrico “ha destruido las principales fuentes de subsistencia de las comunidades, siembras y conucos”, por lo que más de 800 indígenas de la Gran Sabana y Sierra Imataca protestaron con el cierre de vías y pidieron al gobierno paralizar el proyecto hasta que no se reconociera legalmente la propiedad de ellos sobre sus territorios.

En febrero de 1999 la piedra fue instalada en Berlín y dos años después de la extracción, en el 2000, fue que el pueblo indígena reclamó el regreso de la abuela Kueka. En 2018 se inicia el proceso de devolución. Durante estos años los pueblos originarios acudieron a Inparques, a la Defensoría del Pueblo y a la Embajada de Alemania en Venezuela para exigir que les devolvieron la abuela Kueka, que fue esculpida y tallada por el artista plástico, una acción que para los indígenas significó “quitar la piel” a la roca sagrada.

Voz alemana

   
El 28 de diciembre de 1998 sale del estado Bolívar la piedra Kueka desde el puerto de Sidor | Foto Global Stone

Aunque la extracción de la roca ha sido tildada de “robo”, el artista Wolfgang von Schwarzenfeld en su página web tiene los documentos de la donación, los permisos de transportación y los estudios realizados a la piedra. Asegura en sus escritos que la roca fue removida con la ayuda de los indígenas:

“Los indígenas opinan ahora que el gobierno tendría que haberles pedido su permiso. Y eso que yo, antes de la búsqueda de la piedra, pregunté expresamente a los habitantes indígenas que viven en los alrededores del yacimiento de la piedra. Además, estos me ayudaron en la búsqueda y también colaboraron activamente en la replantación del yacimiento. En conversaciones con ellos me enteré que sería bueno pedir permiso a la piedra mediante la meditación. Me pareció una buena idea”, afirma el artista plástico en un artículo de su página web donde pide perdón a los pemones.

En una visita de representantes del pueblo pemón a la Embajada de Alemania en Venezuela, el 21 de junio de 2012, Georg-Clemens Dick, entonces embajador de Alemania, expresó su respeto a la petición de regresar a Venezuela la piedra Kueka. Sin embargo, pidió reconocer “las circunstancias del transporte y respetar el hecho de que esto jamás ocurrió con la intención de quitarles algo. Siempre consideramos la piedra Kueka como un regalo de Venezuela para así crear una obra de arte global para la paz”.

El 20 de enero de este año el gobierno de Nicolás Maduro anunció que la piedra fue removida del parque tras un “acuerdo amistoso” con el Gobierno alemán y, el jueves 16 de abril, en medio de la pandemia del coronavirus, retornó a territorio venezolano.

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