Funcionarios brasileños acordaron, en una reunión este martes, hacer más trabajo de inteligencia para reducir la delincuencia. Las vías internas que estaban bloqueadas por los brasileños fueron despejadas.

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La localidad brasileña Pacaraima, fronteriza con Venezuela, retomaba este miércoles la tranquilidad, luego del desbloqueo de las vías internas tras cinco días de protestas motivadas por la violación de una joven indígena venezolana de 15 años, por parte de un venezolano detenido por la Policía Federal.

El sector comercial abrió las puertas y se reanudó el ingreso de venezolanos a esta localidad, puerta de entrada de Brasil y refugio de inmigrantes que escapan de la crisis humanitaria compleja que sufre Venezuela. “Hoy todo está normal, como si nada hubiera pasado”, dijo a Correo del Caroní un venezolano residenciado en Pacaraima.

Tras las protestas que iniciaron el viernes, los brasileños cerraron los accesos a Pacaraima para impedir la entrada a venezolanos, en protesta por el aumento de la inseguridad y el colapso de los servicios de salud y educación. “Por seguridad no fuimos en todo el fin de semana a Pacaraima y sé de muchos migrantes que perdieron vuelos planificados desde Boa Vista por ese cierre de vías”, dijo un transportista, residenciado en Santa Elena de Uairén que pidió mantener su nombre en reserva.

 




Durante cuatro días estuvo restringido el paso hacia Brasil por la protesta de los habitantes de la localidad brasileña Pacaraima

En la noche del lunes 10, el juez federal Felipe Bouzada Flores Viana del 2º Tribunal Federal Civil y Penal de la Justicia Federal de Brasil emitió una decisión judicial que exigía el despeje de la carretera de acceso a Pacaraima, que fue cerrada por los manifestantes brasileños junto a pueblos indígenas de ese país.

Flores fijó una multa de 10.000 reales brasileños por hora, equivalente a 2.500 dólares, a las entidades sindicales así como a sus representantes, en caso de incumplir la decisión. También estableció una multa a cada manifestante que obstruyera irregularmente la vía por la cantidad de 500 reales por hora ($125).

Sin embargo, la frontera seguía cerrada el martes en la mañana, con unidades de carga de alimentos estacionadas a lo largo de la vía. Los manifestantes intentaban “evitar que los venezolanos ingresen a la ciudad de Pacaraima”, reportó Folha. La restricción también impedía el paso por las trochas.

En la tarde del martes, una reunión en la Fiscalía de Pacaraima con la participación de fiscales estatales y el Ejército permitió la reapertura. En el encuentro, informó Folha, se trató el aumento de uniformados de la policía militar y el inicio de trabajo de inteligencia para identificar delincuentes.

El diputado estatal Renato Silva aseguró que se sienten “expulsados” de su propio país. “Hay facciones criminales de Venezuela instaladas en Pacaraima. No se puede caminar por las aceras, porque los venezolanos viven en las calles y expulsan a los brasileños que viven en Pacaraima. Todos los días hay robos en las tiendas, están poniendo un toque de queda a los empresarios. En otras palabras, estamos siendo expulsados de nuestro propio país”, expresó, de acuerdo con un artículo publicado en el brasileño Folha.

A principios de febrero de 2020, Brasil se convirtió en el país con mayor número de refugiados venezolanos reconocidos en la región, 37 mil con exactitud. Las autoridades brasileñas estiman que alrededor “de 264 mil venezolanos viven actualmente en el país, mientras que en promedio unas 500 personas venezolanas siguen cruzando la frontera con Brasil cada día, principalmente en el estado de Roraima”.