La pandemia de la COVID-19 que impone un régimen de confinamiento expone el drama social de quienes han encontrado en el comercio informal un medio de subsistencia.

Al mediodía del miércoles 24 de junio, vendedores informales del centro de San Félix culminaron su jornada laboral, previendo la limitación para el libre tránsito hasta esa hora debido al confinamiento.

En cumplimiento de los tres días de parada comercial (martes, jueves y viernes), ordenado por el alcalde de Caroní, Tito Oviedo, como parte de la radicalización de la cuarentena, retornarían el viernes. Sin embargo, una vez se fueron, funcionarios de la Alcaldía de Caroní desmontaron todos los puestos de venta de economía informal.

Una comunicación de la Alcaldía de Caroní, difundida el pasado domingo, informó que, al igual que en el mercado de Chirica, los vendedores informales del centro de San Félix entrarían en una fase de reubicación para descongestionar la zona. Sin embargo, los afectados alegan nunca haber sido notificados de la medida.

   
Buhoneros desconocen a qué lugar los reubicaría la Alcaldía de Caroní

La mañana de este jueves acudieron al Palacio Municipal de Caroní, pero les pospusieron la hora de atención. Anteriormente se habló de una reunión para una reubicación, pero ese encuentro tampoco se dio, aseguraron los comerciantes perjudicados.

Reclaman no solo el permiso para seguir trabajando, al ser esta su única fuente de ingreso, sino que se les devuelva también las estructuras de cada uno de los puestos desmontados, tubos y láminas de aluminio que presuntamente ya fueron vendidas, denunciaron.

“Vinieron como salvajes y rompieron todos los tarantines y los montaron en un camión. Somos padres de familia que lo que queremos es trabajar, lo que hacemos es llevar el sustento diario, tenemos padres viejitos y enfermos que tenemos que comprarle medicamentos y el dinero no nos alcanza. Casi ni ventas tenemos a veces. No queremos guerra con ellos sino solución. Yo no tengo tres días trabajando en el centro de San Félix, son casi 28 años y ahora de la noche a la mañana nos quitan el pan de la boca”, denunció Carmen Flores.

“La otra vez nos dijeron, agarren todos sus tubos, recójanlos y guárdenlos en sus casas. Eso fue lo que hicimos, porque nosotros no somos ningunos animales. Pero así lo que están provocando es violencia”, intervino Juan Torres, quien además denunció maltrato verbal por parte de los funcionarios.

“Me querían llevar con todo y carrito para el comando para quitarme tres arepas que me quedaban en el carro. Cuatro patrulleros queriendo quitarme las tres arepas para ellos comérselas y yo teniendo mis hijos pasando hambre en mi casa”, cuestionó.

Anais Lezama tiene 19 años laborando como vendedora informal en el centro de San Félix. Este era el sustento para mantener a sus dos hijos.

“Vamos a ver qué van a hacer ellos (Alcaldía) con nosotros, pero no nos vamos a parar, tenemos que trabajar. Prácticamente lo que vendemos diariamente es para comer, y ni comemos bien”, manifestó.

Alternativa a la crisis

Aunque la mayoría de los vendedores informales tienen casi toda su vida en este oficio, también hay profesionales que, por la situación de empresas públicas y privadas, tuvieron que recurrir a la economía informal como forma de sustento.

   
Las medidas por la radicalización de la cuarentena aumenta las afectaciones económicas de las familias dependientes del trabajo en calle | Fotos William Urdaneta

Desde los ocho años de edad Naileth Herrera iba con su mamá al centro de San Félix para vender ropa, negocio que continúa 40 años después. Naileth es ingeniera metalúrgico. La empresa donde trabajó cerró, por lo que sus ingresos dependen de sus ventas en el centro de San Félix.

“Ahorita no hay empleo, en las empresas básicas no hay producción. Tengo dos hijos, uno de dos años, y tengo que mantenerlos, mi mamá está enferma”, expuso.

Humberto Mena, por su parte, trabajó por 10 años como supervisor en una empresa privada. La crisis que también le ha tocado al sector empresarial, lo llevó a incursionar en la economía informal para mantener a su familia, sus dos hijos, esposa y madre.

“No es justo lo que este gobierno está haciendo con nosotros, sacándonos, rompiendo nuestras estructuras de trabajo, que es el sustento que tenemos para llevar comida a nuestros hogares”, manifestó Mena.

Excesos policiales

Además del desalojo, vendedores informales denunciaron también los excesos por parte de funcionarios policiales.

“La misma Policía no puede conseguir a nadie con un bolso, si le consiguen oro, dólares, se los llevan a la Plaza Bolívar donde tienen el comando, les quitan el oro y los amenazan con pasarlos a Fiscalía. La alternativa es entregar lo que tienen para que los suelten. Ya no le tenemos miedo a la delincuencia, sino a los entes gubernamentales”, afirmó Harold Casañas.

A través de su cuenta en Twitter, el alcalde Tito Oviedo informó que sostuvieron una reunión con representantes de la economía informal del centro de San Félix.

“Durante este encuentro nombramos una comisión permanente, que incluye a nuestros hermanos de la Cámara Municipal, para continuar ejecutando y articulando las acciones y proyectos necesarios para la protección de nuestra Ciudad Guayana”, publicó Oviedo.

Reiteró que trabajan para reducir al máximo las probabilidades de la creación de un eventual foco de COVID-19.

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