Los 8 sectores de Cambalache están en desacuerdo con la instalación de un “centro de reciclaje”. Denuncian que fue impuesto por el Ministerio del Ambiente y la Alcaldía de Caroní, y que reiniciaría la perjudicial disposición de basura en el sector.

@mlclisanchez

Representantes de los ocho sectores de Cambalache, en Ciudad Guayana, rechazaron la instalación de un centro de reciclaje en la comunidad. Los habitantes denuncian que fue impuesto y anunciado por la Alcaldía de Caroní el pasado 20 de junio.

Los líderes de Cambalache, que pasaron más de 10 años protestando por el cierre del relleno sanitario que finalmente se clausuró en el 2014, sostienen la consigna “¡Cambalache ya no quiere más basura!”, en rechazo de todas las enfermedades, caída del turismo y delincuencia que trajo consigo el botadero de basura.

    “Lo que trajo ese vertedero fueron enfermedades respiratorias, de la piel, en la vista, en los oídos, y muertes también trajo”, expresó Cristian Morales | Fotos William Urdaneta

De acuerdo con las declaraciones de vecinos, tanto el Ministerio del Ambiente como la Alcaldía de Caroní imponen la planta de reciclaje y con esta ofrecen 120 empleos. “Pero por 120 nosotros no vamos a perjudicar a las 7 mil personas que viven aquí”, manifestó Javier Marcano, residente del sector desde hace 16 años.

“Un centro de transferencia -como lo llaman ellos- no es más que traer la basura, reciclarla y sacarla para el vertedero, pero al final se convierte en un vertedero nuevamente, tuvimos una lucha muy ardua para sacar el basurero como para que ahora lo vuelvan a poner”, exclamó Tibisay Rosa, miembro del consejo comunal del sector 3.

Para muchos Cambalache es sinónimo de basura, botadero, relleno sanitario, desechos, mal olor y putrefacción porque desde 1985 la comunidad lidió con vertedero de desechos sólidos temporal que se terminó prolongando hasta el 2014. El relleno sanitario de El Pinar en San Jacinto, destinado a tratar los desechos de toda Ciudad Guayana nunca funcionó.

“La comunidad nunca estuvo de acuerdo, eso fue impuesto, Cambalache ha sido menospreciado. Creen que Cambalache vive del bote de basura, y no, ¡yo vivo en Cambalache y yo no vivo ni como de la basura!”, manifestó Marcano, uno de los habitantes que estuvo en la primera fila de las más de 15 manifestaciones y cierres de calle que buscaban la eliminación del vertedero de basura.

“Tuvimos que enfrentarnos con la Policía, Guardia Nacional, hasta tiros nos echaron. Tuvimos varias luchas y logramos que sacaran el vertedero de basura, desde que se fue lo único que dejó aquí en Cambalache fue desvalijamientos de carros, osamentas de muertos que se cansaron de matar y enterrar en ese vertedero”, dijo.

En entrevista con Correo del Caroní, el rector del Ministerio de Ecosocialismo (Ambiente) en Bolívar, Jessiel Gascón, desconoció la participación del Ministerio en la construcción de esa planta.

“No reposa en el Ministerio de Ambiente, con oficina en Puerto Ordaz, ninguna solicitud de la Alcaldía de ninguna empresa que quiera montar una transferencia allí, nos opondríamos por tema histórico”, puntualizó.

Una historia de resistencia

Desde 2014 los habitantes de Cambalache no permitieron más la entrada de desperdicios a la comunidad rural. Para octubre de ese año, el entonces viceministro para el Manejo Ecosocialista de Residuos y Desechos, Miguel Leonardo Rodríguez prometió que Guayana tendría, en marzo del 2015, un nuevo relleno sanitario, y que temporalmente los desechos serían vertidos en el sector Cañaveral, cerca del peaje de Ciudad Guayana.

El lugar tenía una vida útil de cinco meses. En 2020 el otrora emporio industrial no cuenta aún con relleno sanitario, y en Cambalache luchan para no volver a convertirse en vertedero, pues temen que lo que sobre del centro de reciclaje contamine la zona rural.

   
Cambalache era reconocido por su venta de pescado frito pero la putrefacción que traía la basura y la constante quema de los desechos sólidos acabó con los pocos atractivos de la comunidad

Cambalache era reconocido por su famosa venta de pescado frito a orillas del río Orinoco, pero la cada vez mayor putrefacción que traía la basura, más la constante quema de los desechos sólidos y la cada vez menor capacidad de las personas para divorciar las palabras “Cambalache” de “basurero”, terminó acabando con las pocas atracciones locales que tenía la comunidad. Pero este era el menor de los problemas, algunos vecinos sostienen que hubo más de 10 muertes por enfermedades relacionadas a la quema y el flujo de basura en el sector.

“Lo que trajo fueron enfermedades respiratorias, de la piel, en la vista, en los oídos, y muertes también trajo”, expresó Cristian Morales, una mujer de 56 años que lleva toda su vida viviendo en la comunidad. Su padre, Ramón Antonio Morales, -uno de los fundadores de Cambalache-, murió de un paro respiratorio que su hija atribuye a la quema de basura.

Quienes aquí viven relatan que la única forma de comer en paz en aquellos días de mayor auge del botadero era hacerlo como los zamuros: en movimiento y al asecho, pues descuidarse implicaba meterse al menos cuatro moscas en la boca, y no tenían otra opción que comer en medio de condiciones insalubres.

No fue posible establecer contacto con la autoridad del Instituto Municipal de Gestión y Protección del Ambiente (Improambiente) en Caroní, Orbel Zamora.

Joel González lleva al menos 13 años viviendo en el sector, y tampoco quiere revivir los días del vertedero. “Hasta el sol de hoy tú te paras en cualquier parte de Ciudad Guayana y cuando hablas de Cambalache lo primero que dice la gente de afuera es el vertedero de basura, y nosotros no somos basura, somos seres humanos y estamos cansados de la basura”, concluyó.

  Los vecinos sostienen que la instalación de la planta de reciclaje no tiene el permiso de la Gobernación  
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