Los vecinos de Rancho Grande, Chirica Vieja y El Bolsillo llevan cuatro meses cocinando a leña. Los operativos del gobierno no llegan a tiempo y comprar una bombona en el mercado paralelo puede costar hasta 20 dólares.

Habitantes de las comunidades Chirica Vieja, El Bolsillo y Rancho Grande, en la vía a Upata, cerraron la troncal 10 en la mañana de este viernes para exigir operativos de gas y el suministro de los alimentos subsidiados del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP). Aseguran que llevan más de cuatro meses esperando por la recarga de las bombonas.

Mientras se las ingenian para cocinar a leña, denuncian que todos los días pasa al menos un camión cargado con bombonas por la autopista que comunica el sur del estado Bolívar con Brasil, que luego son revendidas en dólares o en gramas de oro en las comunidades de las zonas mineras.

“Estamos cansados, nuestra líder del CLAP va casi todos los días a la planta de gas a buscar respuestas y nada. Aquí uno ve cómo todos los días son dos y tres camiones que pasan con bombonas al sur, ¿acaso ellos son mejor que nosotros porque pagan en dólares o gramas de oro? pues no. Estamos hartos, hartos de esto. La bolsa de comida tampoco llega, el frío (las proteínas) tampoco”, dijo una de la manifestantes que pidió no ser identificada por temor a represalias.

   
Los residentes de las comunidades de la vía a Upata mantuvieron durante horas el tránsito cerrado en protesta por el gas

En Rancho Grande suministraron gas doméstico por última vez en febrero, mientras que en Chirica Vieja vendieron en abril las bombonas pequeñas de 10 kilogramos a precio regulado. Desde entonces, los vecinos han tenido que recurrir a la búsqueda de leña o a la compra de bombonas en el mercado paralelo, en donde se consiguen desde un millón y medio de bolívares en efectivo en el mejor de los casos.

“Estamos aquí desde las 6:00 de la mañana y han venido varias autoridades a atendernos pero nadie da respuesta. Solo en Rancho Grande somos más de 400 familias y uno está cansado de esto. No tenemos para pagar el gas a otro precio que no sea el regulado, y no entendemos por qué de esta misma vía hay comunidades bien surtidas y otras que no”, lamentó María Tovar.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) contabilizó 64 protestas por la mala distribución y el costo excesivo del gas doméstico en abril. “Pasando por alto el distanciamiento social, las personas se ven obligadas a estar numerosas horas en largas filas esperando comprar las bombonas de gas”, reseñó la organización.

La tranca a la altura de la comunidad de Rancho Grande, kilómetro 5 de la autopista San Félix-Upata, dejó a muchos varados en la carretera. La enorme cola de carros incluía hasta gandolas con combustible que tuvieron que esperar el fin del reclamo para seguir el trayecto. También hubo decenas de camiones de carga, camiones con ganado porcino, autobuses que iban al sur de Bolívar, particulares y miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.

La manifestación se extendió hasta las 3:30 de la tarde sin que obtuvieran una respuesta satisfactoria. Mientras estaba el cierre solo hubo interrupción del tráfico con obstáculos. Las emergencias podían pasar y cada media hora permitían un pequeño flujo de carros, que igual congestionó la autopista.

Fallas eléctricas

No solo el gas se ausenta en la vía a Upata. El resto de los servicios también es deficiente. Durante el fin de semana una falla dejó a varias de estas comunidades sin energía eléctrica durante más de 24 horas. Los pequeños comercios locales que abastecen a quienes no pueden acudir al mercado, ya sea por la falta de efectivo o por cumplir la cuarentena se vieron afectados.

El lunes 1 de junio también hubo protesta en Chirica Vieja por la falta de luz y el cobro de las bolsas de alimentos, las cuales fueron aumentadas sin aviso, lo que obligó a conseguir el faltante a última hora para no quedar por fuera del beneficio. Si bien hay hastío entre los habitantes, la necesidad de sobrevivir en medio de la crisis humanitaria que atraviesa el país es mayor.