En la antesala del corte programado de agua, que promete mejorar el suministro a la parroquia Universidad, Unare y Cachamay, vecinos de Unare relatan cómo es vivir sin el servicio desde hace más de dos años.

@mlclisanchez

Magda Cedeño vive en el bloque 22 de Unare II, tiene 63 años de edad y toda su vida ha vivido en esta parroquia populosa de Puerto Ordaz. A su residencia no llega el agua con regularidad, y por eso tiene que comprar bidones, con frecuencia, porque el corte del servicio es incierto.

Por eso no sabe a qué se refiere la gerencia de la Hidrológica del estado Bolívar (Hidrobolívar) cuando, el domingo, a pocas horas del corte de agua programado para reparar una tubería, dijo que suspendería la medida porque la ciudad no se preparó correctamente.

Magda, como otros de los más de 200 mil habitantes de la parroquia más grande del municipio Caroní (según el último censo), forma parte del 60% de los sectores que viven sin agua según el Observatorio de Servicios Públicos de Ciudad Guayana, una iniciativa ciudadana creada en 2019 para precisar la magnitud del deterioro de los servicios públicos.

Nosotros estamos comprando agua potable para todo, hasta para limpiar. Gracias a Dios hay una venta de agua potable cerca”, afirma Roberto Rendón.

       

Su coordinadora, Aliana Estrada, precisó que según sus estudios cada vez más crece la muestra de los que viven sin agua. La consecuencia es un racionamiento improvisado: nadie sabe cuándo llega y cuándo se irá con certeza.

Los ciudadanos prácticamente han tenido que cambiar su rutina para acostumbrarse a la intermitencia del suministro. “Tenemos que pararnos temprano para poder contar con un poquito de agua (…) Todos los días se va, y hay días que no llega”, relató Magda con disgusto. “Estamos bendecidos porque nos llega en la mañana. Hay sectores en los que el agua no llega por 15 días”.

Su vecina, Yuya, también es una anciana que lleva 40 años viviendo en Unare II. Por la falta regular de agua tuvo que abandonar su negocio de tortas. “Tenemos ese problema desde hace 2 años, llega el agua por media hora y después pasan 3 días sin llegar y así vivimos… no nos podemos bañar bien… nada”.

La reparación de la tubería 42, que implica la suspensión del servicio de agua en Puerto Ordaz por 72 horas a partir de este miércoles 12 de febrero, impactará en la parroquia Cachamay, Universidad y el 60% de Unare que - desde hace al menos dos años- vive en escasez.

La promesa es que, luego de esta reparación, mejore el suministro de agua a estas parroquias cada vez más sometidas al racionamiento. Organizaciones como las que dirige Estrada se preguntan en qué porcentaje la reparación resolverá el fondo del problema, pues para 2019 hubo un racionamiento de 6 horas, dos veces al día en esas zonas y para finales del mismo año hubo un racionamiento de 1 hora tres veces al día, según los datos del monitoreo.

Cazando agua

El viacrucis de ese racionamiento lo conocen muy bien en Unare. En la avenida 4 del sector I, Nancy Navarro se extrañó que este martes, de hecho, hubiese agua. “Hoy no sé qué ha pasado que no se ha ido”, dijo acostumbrada a la falta del suministro.

     
A la casa de Nancy Navarro no llega el agua, solo a una toma frente al porche por lo que cuando llega el recurso -a bajo caudal- debe movilizar todos los recipientes de los que dispone para almacenar el agua | Fotos William Urdaneta

La casa de Nancy es particular, pues solamente llega el agua en una sola toma ubicada en el portón de afuera de su hogar. Por lo que -cuando llega el líquido- debe movilizar todos los recipientes que tenga a disposición hasta la única zona de la casa donde llega el agua. Lo mismo hizo con la lavadora.

Afuera, mientras hablaba, sus familiares aprovecharon para lavar el carro con tobos, porque aunque brotaba agua de la manguera tenía casi el grosor de un cable. “A las 6:00 de la tarde es que viene llegando un mínimo chorrito”, comentó la anciana.

“A medio día ya no hay agua en este sector”, agregó. Nancy y sus parientes tienen que cargar tobos de agua para bañarse, para fregar, para limpiar, para lavar el carro y para cocinar pues no cuentan con recursos para comprar un tanque de agua valorado en 50 dólares o más. Así se preparan para el corte de agua que durará 72 horas.

Otros sectores como Barrio Guayana pueden pasar de cinco a siete días sin agua. “Mi yerna vive allá, tiene que venir a lavar para acá, allá es más crítica la situación”. “Podemos pasar hasta una semana sin agua”, relata Javier López quien dice que lleva toda su vida viviendo en Barrio Guayana y es apenas hace dos años que ha vivido de cerca la privatización y agudización de este derecho humano.

El precio del racionamiento

Javier asegura que en la barriada es normal recurrir a la compra de bidones de agua para poder suplir la ausencia del recurso. El precio del bidón de agua está en 4 mil bolívares en efectivo y 10 mil bolívares por transferencia, por lo que en promedio se puede llegar a gastar ente 16 a 20 mil bolívares diarios dependiendo de la cantidad de personas en el hogar, y si tienen un negocio que atender o no, casi la mitad de un salario mínimo. “La semana pasada se fue el agua casi toda la semana, y llegó antier un poquito, menos mal que todavía tengo un poquito ahí para bañarme”, finalizó Javier.

“El agua llega por 2 o 3 horas en la mañana y después se va, nosotros tenemos un tanque pero igual es un problema”, expresó Guada Ramírez, también residente de Barrio Guayana. En su casa viven 5 personas, y deben aprovechar al máximo la reserva que tienen para lavar, limpiar y cocinar. “Nosotros estamos comprando agua potable para todo, hasta para limpiar. Gracias a Dios hay una venta de agua potable cerca y compramos ahí”, afirmó Roberto Rendón, quien desde hace dos años tiene una panadería en Barrio Guayana.

 
Es la primera vez en mucho tiempo que los residentes de Barrio Guayana ven un camión cisterna surtir agua gratuita a alguna de las casas. Para ello se debe emitir una carta desde el consejo comunal solicitando el servicio
 


“Es difícil prepararse -comentó refiriéndose al corte de agua que habrá por 72 horas este miércoles 12 de febrero- ve, ahorita no hay, ¿cómo nos preparamos? Es muy difícil. Básicamente se trabaja es con agua filtrada”.

Comprar un tanque de agua no es una opción para todos. Hace una semana Iralis Gallego compró con sacrificio un tanque de agua valorado en 50 dólares. “Mira, teníamos que ir a Villa Bahía para bañarnos, todos los días íbamos para allá. Hice el sacrificio porque de verdad me hacía falta”.

De esta forma algunos vecinos de la comunidad se preparan para el corte, quien no tiene tanque se apoya en el vecino que sí tiene uno. En donde ya no tienen puesta su confianza es en Hidrobolívar.

El Observatorio de Servicios Públicos atribuye estos racionamientos a una improvisación, falta de inversión y falta de personal calificado para resolver los problemas por parte de Hidrobolívar. “Este racionamiento tiene sentido para el gobierno porque hay bombas dañadas y hay daño eléctrico, para nosotros no”, afirmó Estrada.

Derecho humano

Vecinos del sector Alta Vista protestaron la semana pasada en la avenida Las Américas, una zona de clase media y comercial de Puerto Ordaz, debido al deficiente suministro de agua, que acumula meses en una ciudad rodeada por los grandes ríos Caroní y Orinoco sin agua en las tuberías.

El agua y su saneamiento es un derecho humano reconocido explícitamente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 64/292 del 28 de julio de 2010. En noviembre de 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales adoptó la Observación General Nº 15, que establece en el artículo I.1 que “el derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna”.

La Observación Nº 15 también define el derecho al agua “como el derecho de cada uno a disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible para su uso personal y doméstico”.

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