Ante el diferimiento de la audiencia, la defensa advierte de las irregularidades del proceso, entre ellas, que el autor material del homicidio siga prófugo y sin estar incluido en el sistema de alerta roja de Interpol.

Hace ya dos años y tres meses del asesinato de José Alberto Arreaza, estudiante de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) núcleo Guayana.

Este lunes 10 de febrero se aguardaba por la audiencia de juicio contra tres de los implicados en el homicidio: Oswaldo Ojeda, teniente de la Guardia Nacional adscrito al Destacamento de Seguridad Urbana (Desur), el exestudiante de Derecho de la misma casa de estudios, Alberto Echegaray; y el funcionario (suspendido) del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Carlos Maldonado.

Sin embargo, el inicio de juicio fue diferido para el próximo 19 de febrero, a las 9:30 de la mañana. Roberto Delgado, abogado defensor de la víctima, explicó que una vez constituido el tribunal en sala, con las partes y el público presente, se inició el acta y dieron la palabra a Fiscalía, pero cuando correspondía el derecho de palabra a la representación de la víctima, se lee el acta y se percatan de que la defensa que estaba inscrita formalmente en el acta de audiencia preliminar, que acordó el enjuiciamiento de los acusados.

“Hay un error material involuntario, esperemos que sea así, donde el tribunal de control no admitió que había sido admitida nuestra acusación. Por eso consideró fijar para la próxima semana la audiencia de juicio y subsanar el error”, acotó Delgado.

Previo a lo que sería la audiencia de juicio, la defensa declaró que el proceso ha tenido una serie de obstáculos en su desarrollo. Entre ellos el hecho de que Lisandro Dilucas, autor material del homicidio, sigue prófugo de la justicia y aún no ha sido incluido en el sistema de alerta roja de la Interpol.

Compromiso moral

Delgado detalló que el teniente Oswaldo Ojeda está recluido en el Centro de Coordinación Policial de Chirica, y el exfuncionario del Cicpc en el de Guaiparo, en San Félix. Echegaray, por su parte, mantiene una medida cautelar sustitutiva de libertad con presentaciones periódicas a tribunales.

 
“Tenemos un compromiso moral por honrar la memoria de Arreaza”, resaltó el abogado Roberto Delgado junto a la profesora Isabel Maurera (Desarrollo Estudiantil UCAB Guayana) | Foto Jhoalys Siverio
 


“Tenemos un compromiso moral por honrar la memoria de Arreaza, quien fuera uno de nuestros alumnos distinguidos de la Escuela de Derecho de la UCAB. La comunidad estudiantil ha estado pendiente, a la expectativa de este caso y en solidaridad constantemente. Nuestra expectativa es que cuando tenemos la razón y las pruebas de nuestro lado se hará justicia, no es un camino fácil pero haremos lo que esté en nuestras manos”, destacó.

Tanto Ojeda como Echegaray son acusados de cómplices necesarios en ejecución de delito de homicidio intencional calificado con alevosía y agavillamiento, mientras que Maldonado como cómplice no necesario o simple en el delito de homicidio intencional calificado.

Los hechos

El cuerpo de José Alberto Arreaza, de 20 años, fue hallado el 23 de octubre de 2017, luego de 48 horas desaparecido. Fue abandonado en la avenida Caracas de Puerto Ordaz, en la vía hacia el cementerio Jardines del Orinoco, con signos de descomposición y con herida de bala en la cabeza. Sus padres viajaron desde Santa Elena de Uairén, municipio Gran Sabana, y reconocieron el cadáver.

     
Por el homicidio de Arreaza fueron imputados un teniente de la GN, un exestudiante de la UCAB y un exfuncionario del Cicpc | Foto archivo

Arreaza había desaparecido dos días antes después de haber estado con Dilucas, Echegaray y Ojeda en una discoteca de Puerto Ordaz. La versión que dieron inicialmente fue que lo dejaron al frente de su residencia, en la urbanización Los Olivos, aproximadamente a las 5:00 de la mañana del sábado 21 de octubre.

El teniente Ojeda fue detenido el mismo lunes en que hallaron el cuerpo de Arreaza, mientras que Echegaray se entregó al día siguiente. Ambos, después de la versión anterior, sostuvieron que se trató de un accidente. Dijeron que salieron esa noche de la Discoteca Lagar's, en Puerto Ordaz, y se dirigieron a la vivienda de Dilucas, en la urbanización Yara Yara.

Según Echegaray, Lisandro Dilucas jugaba con el arma del teniente cuando disparó accidentalmente contra Arreaza en la cabeza. Ojeda, también escolta de Dilucas, dijo que estaba dormido cuando ocurrió el crimen y que al despertar no estaban ni Echegaray ni Arreaza, que Dilucas lo llevó al comando y se enteró de la desaparición al día siguiente.

Echegaray, por su parte, contó que despertó a Ojeda para decirle lo ocurrido. El Ministerio Público mostró que en la ropa de Ojeda hallaron restos de pólvora, por lo que se deduce que estuvo en el sitio al momento del homicidio.

Irregularidades

Durante las investigaciones se conoció de la existencia de un video de las cámaras de seguridad del local nocturno en el que fueron vistos por última vez. Hubo dos versiones sobre el contenido de este material: la primera, que a José Alberto lo montaron obligado en el vehículo; la segunda, que no hubo coacción.

Lo cierto es que el material audiovisual fue desaparecido. Delgado señaló que el video no fue exhibido ni a la defensa ni en Fiscalía, y en el Eje de Homicidios del Cicpc tampoco reposaría esta evidencia. Hay un informe donde se afirma que la discoteca entregó el video, pero Fiscalía no tuvo acceso a pesar de haberlo solicitado en varias oportunidades.

Delgado recordó que otra de las irregularidades en el caso fue la manipulación de evidencia, ya que el proyectil que quedó alojado en la parte posterior de la cabeza de la víctima fue desaparecido, lo que denotó la conducta sospechosa y colaboración de funcionarios policiales; además de Maldonado, Jorge González, que habría ayudado a Dilucas a escapar.